La firma del convenio de la madera frena el desmantelamiento de las condiciones laborales
Hace unos días se ha firmado el Convenio de la Madera en Nafarroa y, desde LAB, hacemos una valoración positiva del acuerdo en este ciclo de reformas. Desde el año 2009, arrastrábamos una situación de congelación del convenio que está siendo letal para los derechos de los trabajadores y trabajadoras.
Hagamos memoria: tras varios paros y movilizaciones, los sindicatos mayoritarios en el sector, UGT y ELA, decidieron suspender la huelga indefinida antes de iniciarla para «dar una oportunidad a la negociación», en contra del criterio de LAB. Así han pasado cinco largos años, mientras que las empresas rebajaban las condiciones laborales empresa por empresa, haciendo pagar la grave crisis del sector de la Madera a las plantillas. Los empresarios más avariciosos ya se estaban frotando las manos puesto que, con el convenio navarro muerto y enterrado, podrían aplicar el estatal, reduciendo los sueldos un 25%.
Con la firma del Convenio de la Madera se ha puesto freno a esta dinámica. Este año existía un grave riesgo de que el convenio provincial pudiera ser definitivamente sustituido por el convenio estatal, ante la caída de la ultraactividad, con la pérdida de derechos que ello conllevaría. Estaba en juego no sólo el contenido clásico, sino también el blindarlo de la reforma y la defensa del ámbito de negociación. Así pues, este acuerdo va a dar estabilidad a las y los 1500 trabajadores que engloba este sector.
Por lo tanto, el verdadero valor de este acuerdo hay que ponerlo en la finalidad del mismo: hacer frente a los ataques que, mediante las reformas, desde el ámbito estatal sufren nuestras condiciones laborales y blindar nuestros acuerdos. Por ello, convertir el convenio provincial en convenio autonómico, formula jurídica que nos blinda frente a los convenios de ámbito estatal, ganar en calidad de acuerdo y de blindaje, debe considerarse un gran avance. De la misma manera, acordar la no utilización del arbitraje obligatorio como medio de resolución del desacuerdo va a ayudar a dar soluciones acordadas, evitando la imposición que trae la unilateralidad de la decisión empresarial.
El sector hoy, cuenta con una referencia mínima. Ahora está en manos de todos y todas garantizar este contenido mínimo empresa por empresa, mejorándolo allá donde haya condiciones para ello. Hoy este proceso es más fácil, ya que el convenio de referencia está cerrado y blindado. Pero sobre todo, tras la firma de este convenio sectorial que ahora sea referencia mínima en las empresas está en mano de los sindicatos. Solo hace falta adquirir el compromiso de no firmar en las empresas acuerdos con condiciones inferiores a las de este convenio autonómico. Los firmantes de este convenio lo hemos de garantizar, pero también quien ha decidido no firmarlo y lo estaba dejando morir: ELA. Firmar, en el marco de empresa, por debajo en algún contenido sería un fraude claro a los y las trabajadoras del sector.
Este acuerdo, también, es una alternativa al modelo de sindicalismo de UGT y CCOO, que en la mayoría de los convenios de Navarra han aceptado el arbitraje obligatorio, lo que supone un auténtico boquete bajo la línea de flotación de los convenios. Mediante este procedimiento, no es necesario el acuerdo con la parte social para descolgarse del convenio. Esto tiene consecuencias desastrosas, como se ha comprobado en las Villavesas (TCC), donde UGT, CCOO y ELA han terminado por aceptar, en el nuevo convenio, la rebaja salarial del 5,38% impuesta mediante laudo arbitral en el viejo dos meses antes de que finalizara su vigencia.
Los y las trabajadoras hoy nos jugamos el valor de la negociación colectiva. Tras el ciclo de reformas esta herramienta imprescindible está en peligro. Con blindajes antirreforma claros se da una alternativa a trabajadores y trabajadoras, sin blindajes se está dando validez al modelo de desregulación aprobado vía decreto en Madrid.
Hoy el modelo de dialogo social instaurado desde hace décadas en Nafarroa hace aguas. La firma de convenios sin blindajes no está siendo alternativa a trabajadores y trabajadoras, como deja claro la comparación entre la CAV y Navarra: mientras en el primer territorio, con los convenios bloqueados, los salarios han subido un 0,7% desde el 2007, en Navarra han bajado un 5,1%, triplicándose la brecha salarial entre ambos.
Este acuerdo es por lo tanto para LAB parte del camino a recorrer para recomponer el marco legal que han destrozado vía reformas. Estamos en el buen camino.