Xabier Zarandona Zubero e Iñigo Jaca Arrizabalaga
Médicos

La sanidad y los zapateros en el país de lo mejor

Por considerarnos conocedores del funcionamiento de la sanidad y de los recursos que disponen en algunos países europeos, hemos de confesar que la ETB nos produce más de un sobresalto cuando se «disparan» en los informativos y nos dicen que algún servicio u hospital de nuestra Comunidad son lo mejor de Europa.

Basta con escuchar los informativos de ETB para que se impregne nuestro imaginario con esa idea de que lo que gestiona nuestro gobierno de Gasteiz, tiene un solo resultado, el mejor. Sin duda quieren convencernos de que en Euskadi impera un principio perfeccionista en el quehacer de los políticos y para ello utilizan el poder de los mejores medios de comunicación del país, para convencernos de que somos lo mejor.

Y es que en Euskadi va todo tan bien, estamos como la mayoría de los medios locales dicen mucho mejor que en los demás territorios, con unas iniciativas de paz y convivencia, con un merecido reconocimiento de no todas las víctimas, con un alejamiento de presos, con evidentes y pertinaces incumplimientos de leyes, entre ellas las del Estatuto y la de la Normalización del uso del Euskara de 1982…

Una mayoría de la población vasca, según los sociómetros y encuestas, está convencida de tener los mejores servicios, los mejores políticos, las mejores instituciones y los mejores resultados en la actuación de estos servicios. Pero los problemas surgen cuando nos comparan con los demás, cuando nos salen con el Informe Pisa en educación o cuando el Monitor de Reputación Sanitaria (MRS) nos publica el top ten de los hospitales públicos del Estado español y no esta ninguno de nuestros hospitales entre los diez primeros. No contentos con ello, esto se agrava cuando en el nuevo ranking sanitario europeo publicado por la Fundación Bertelsmann Stiffstung la sanidad española figura en el puesto doce entre los 28 países de la UE. No estamos ni en el top ten del puesto doce de la UE.

Recientemente fue rechazada en el Parlamento de Gasteiz una Proposición No de Ley, en la que el parlamentario J. L. Uría se empeñaba en que a los médicos se les deje trabajar con sus pacientes durante la totalidad de las horas contratadas, sin interrupciones, pidiendo que la visita de los representantes de la industria farmacéutica tenga lugar fuera del centro de trabajo, y por qué no, intentando poner límites a que en esa relación surjan hipotéticos intereses espurios. Sin embargo, en medios de comunicación como "El Correo", "Deia", ETB… casi nada informaron a la población de esta Proposición No de Ley, seguramente la medida propuesta no les parecería lo mejor.

Tampoco se han hecho eco los medios de nuestro país de que la senadora del PNV, Nerea Ahedo, hubiera accedido a una invitación, junto con otros senadores del PP y C's, para visitar el laboratorio farmacéutico Amgen de Dublín, laboratorio que busca comercializar algunos de sus medicamentos en el Estado español. En nuestra cultura trasnochada, esto no era ético, pues unos senadores no pintan nada donde ha de primar el criterio e interés científico para que ese laboratorio obtenga la autorización del Ministerio de Sanidad, a la hora de comercializar sus fármacos.

Por considerarnos conocedores del funcionamiento de la sanidad y de los recursos que disponen en algunos países europeos, hemos de confesar que la ETB nos produce más de un sobresalto cuando se «disparan» en los informativos y nos dicen que algún servicio u hospital de nuestra Comunidad son lo mejor de Europa. Hemos de confesar que estos sobresaltos con el Gobierno actual de Urkullu son casi continuos. Si bien, al final, esta intensificación obscena del protocolo de lo mejor, tan inverosímil para las personas informadas, solo produce sarcasmo.

Una brillante periodista del diario belga "Le Soir", comentaba a unos refugiados vascos, a principios de los 70, la vergüenza que sentía porque unos cuantos periodistas belgas aceptaban invitaciones de vacaciones pagadas por la Embajada Española de Bruselas, a cambio de omitir o moderar las noticias que sobre la represión del régimen franquista surgían en aquellos años. Hoy en día, la situación por la que pasan muchos medios de comunicación hace que sean muy dependientes de la financiación que les proporcionan las instituciones con su publicidad. Claro, que para obtenerla han de ser políticamente correctos y para ello, silencian la discrepancia y contribuyen a cultivar esa arcadia del país de lo mejor.

Hace un par de meses algunos militantes del sindicato ESK publicaron un escrito en los medios, denunciando unas cuantas deficiencias de nuestra sanidad vasca. Nos pareció una interesante contribución al necesario debate sanitario que debiera existir en la mejor sociedad del mejor país. Pocas semanas más tarde respondió el Consejero de Sanidad con un extenso escrito titulado "Zapatero a tus zapatos" que, para no alargarnos, comentaremos tan solo uno de sus apartados.

El consejero consideraba prudentes las esperas para ser tratados de los pacientes con cáncer en nuestro mejor país. Sin embargo, él se refería solo a la espera entre el momento del diagnóstico y el del tratamiento de estos pacientes. Nada decía del tiempo transcurrido entre el primer síntoma del paciente y el primer contacto con un profesional sanitario, ni entre el tiempo transcurrido entre este primer contacto (médico de familia) y el especialista que establece el diagnostico tras los tiempos de espera en la realización de las distintas pruebas diagnósticas.

A principios de los años 90 se hizo en Euskadi un estudio que medía los tiempos que transcurrían entre el primer síntoma del paciente, el diagnóstico y el tratamiento. Se trataba de medir la eficiencia de nuestro sistema sanitario en la atención de pacientes con cáncer. Los resultados del estudio no fueron buenos y no creemos que hayan mejorado mucho. Y todo ello, a pesar de que es de sobra conocido que el tiempo que se tarda en alcanzar el diagnostico e iniciar el tratamiento condiciona mucho los resultados.

Seguiremos comentando lo que como observadores o zapateros «cualificados» vemos en nuestro sistema sanitario, dado que Osakidetza debiera ser la joya de nuestro país, Euskadi. No en vano somos los que más recursos económicos por habitante y año destinamos, comparando con el resto del Estado, para el funcionamiento de este servicio esencial a la población. Por ello nos sumamos a los sindicalistas de ESK, en un escenario de crítica constructiva, esperando que otros agentes sociales también lo hagan y le decimos al Consejero Darpon, «Señores gestores, menos publicidad y autocomplacencia y cuiden más la eficiencia».

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