Idoia Alonso Ajuriaguerra y Mikel Ardanza Solaguren
En representación de la comparsa Orkatzak (preso eta iheslarien aldeko konpartsa) de Santutxu

Respuesta al artículo “Por el reencuentro entre padre e hija”

En relación al artículo mencionado publicado en este mismo medio el día 17 de julio, en el cual se calumnia explícitamente a una persona del entorno de nuestra comparsa tergiversando la realidad sobre un caso de abuso a una menor, queremos manifestar:

1. En el escrito mencionado se pone como víctima al padre y a su entorno y se acusa a la madre de no velar por los intereses de su hija, asegurando que la acusación que se hizo al algorteño en cuestión fue fruto del odio y la ira de la madre. La cronología que utilizan para contar la historia, sin escrúpulo alguno, la basan únicamente en la resolución judicial, nos preguntamos por qué no se mencionan en este artículo los informes del forense del juzgado, pediatra, psicóloga y tutora confirmando los abusos sexuales (en el hospital lo dejaron claro: o denunciaba ella o lo haría el hospital), y nos preguntamos también por qué no se menciona, que la denuncia es uno más de los pasos a seguir en el protocolo cuando se detecta uno de estos casos, no una decisión de la madre.

Muestra en su escrito una carencia relevante de lo que creemos significa justicia de verdad, quizás movida mas por intereses particulares que por denunciar la vulneración de los derechos de los menores a la que aluden.

El juez Marlaska dijo que la única verdad es la judicial, por desgracia los miembros de esta comparsa estamos acostumbrados a ver sentencias absolutorias a torturadores y nuestro concepto de justicia, esta vez también, es otro. El propio hijo de la autora del citado articulo, y padre de la niña fue condenado por la Audiencia Nacional a 8 años de prisión por pertenencia a Ekin. Nos preguntamos si la autora del artículo derrochaba tanta fe en la justicia en esta sentencia contra su hijo.

2. El artículo en cuestión, en el que presentan al padre de la niña, a su familia y su entorno como víctimas, tampoco mencionan los insultos, amenazas y hostigamiento en general al que han sometido a la familia de la madre y a gente que se ha solidarizado con ella, llegando un amigo del agresor en cuestión, a presionar (mediante mensajes de teléfono e incluso presentándose en su casa) a familiares de un preso político de Basauri, pidiéndoles explicaciones por supuestamente haber acudido a una manifestación que denunciaba la impunidad contra la violencia sexual contra los menores.

3. Nos preocupa y entristece enormemente que NAIZ haga de altavoz de este tipo de soflamas, sin contrastarlo, dando voz y permitiendo al opresor (en este caso el padre y su entorno) presentarse como víctima y, por consiguiente, ayudándole a legitimarse en su posición de poder y agravando, a su vez, la situación de indefensión en la que han quedado sumidas las verdaderas oprimidas (la madre y la niña, algo muy común en este tipo de casos) por el padre y el sistema judicial burgués y patriarcal que padecemos. Nos resulta chocante que se publique un artículo basado únicamente en una resolución judicial en periódicos cuyos antecesores precisamente fueron cerrados por decisiones judiciales.

Por último queremos dejar claro que en ningún caso nos corresponde a nosotros hacer un análisis sobre los datos existentes en torno a los casos de abusos a menores, no es nuestra intención, para ello existen asociaciones que pueden dar una visión veraz y objetiva sobre este tema y el porcentaje de casos de abusos sexuales denunciados que terminan en absolución o directamente no van a juicio.

Animamos a quien le interese a informarse y sacar sus propias conclusiones.

Recherche