Miren Edurne Ugarte*
Médico de Atención Primaria del Centro de Salud de Leioa

SOS Atención Primaria

¿Alguien se ha preguntado por qué tenemos uno de los ratios más altos de profesionales sanitarios contagiados en Europa?

Son muchas las ocasiones en las que en estos tiempos convulsos hemos estado los profesionales sanitarios en boca de todos. Si bien la mayoría de ellas ha sido para elogiar y agradecer nuestro trabajo durante esta pandemia sin precedentes, no debemos olvidar algunos intentos, con fines cuando menos oscuros, de presentarnos como privilegiados, alegando tener unos sueldos totalmente falsos, que algún medio de comunicación publicó sin absoluto conocimiento de la realidad. Y más recientemente, están arreciando las críticas contra los profesionales de Atención Primaria, con el burdo pretexto de que desatendemos a nuestros pacientes y que nos limitamos a hacer consultas telefónicas. Pero no debemos olvidar, que la reducción al mínimo de las consultas presenciales nos ha venido impuesta desde instancias superiores (no en vano el slogan rey del confinamiento ha sido «Quédate en casa»), y que además de cumplir largas jornadas con interminables llamadas por teléfono y toma de decisiones, no hemos dejado de prestar atención presencial ambulatoria y/o domiciliaria a quien hemos considerado que lo ha necesitado. Sin olvidar, que nos hemos estado turnando cada pocas semanas para acudir a los llamados «centros de salud sucios», para atender a pacientes con sintomatología sospechosa de infección por Covid-19, en el propio centro y en su domicilio. Y todo eso, sin que se haya reforzado ni sustituido nuestra ausencia en nuestro centro de origen. Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo, hace algunas semanas faltamos cuatro profesionales del centro de salud de Leioa por estar pasando la llamada consulta «covid» en Las Arenas, y toda nuestra carga laboral tuvo que ser asumida por nuestros compañeros.

Verdad es que la mayoría de las veces que se ha aplaudido o se ha mencionado en los medios a los profesionales de la salud, de una forma más o menos implícita, la población tenía en mente al personal de Urgencias o de las Unidades de Cuidados Intensivos, y de nuestra labor callada pero continuada, controlando, aconsejando y aislando a los múltiples pacientes con sintomatología leve y tomando decisiones de cuando derivarlos o no al hospital, sólo han tenido conocimiento ellos mismos. Y seguimos haciéndolo en esta fase de desescalada y de «vuelta a la normalidad».

Y es precisamente en esta fase de desescalada cuando la Atención Primaria vuelve a resonar en los oídos de los televidentes, pues no en vano resulta que un requisito «sine qua non» para pasar de una fase a otra era el refuerzo de la Atención Primaria de al menos un 10%. ¿Refuerzo de la Atención Primaria de un 10%? De una Atención Primaria que ha llegado absolutamente diezmada a esta pandemia, tras décadas de una pésima gestión, basada únicamente en una obsesión patológica por una contención del gasto hasta límites insospechados, con un incumplimiento de los acuerdos pactados hace unos años, según los cuales los cupos no debían exceder los 1400 pacientes por médico y enfermera (con la esperanza de que en unos años se disminuirían a 1200) y una política sistemática de no sustitución de las ausencias por vacaciones o por baja laboral, o sustituciones para cubrir 2 e incluso 3 cupos con un único trabajador. La política del tres por uno últimamente muy de moda en Osakidetza: lo que antes hacían tres, en verano lo hace uno. Hoy en día los cupos superan los 1600 pacientes, a lo que hay que añadir la atención que debemos prestar a las consultas de los compañeros no sustituidos. Hace unos años, la excusa para no sustituirnos era simplemente «no hay dinero», pero ahora el argumento es políticamente más correcto, porque tras años de maltratar al personal eventual y su posterior fuga a otras entidades (mutuas, clínicas privadas, e incluso otros países de la Unión Europea…), las listas de contratación para sustituciones están bajo mínimos. Sin embargo, en el caso del personal administrativo, no tienen la excusa perfecta tan manida de «no tenemos sustitutos», y aún así la política sistemática de no sustitución es la regla también en este estamento. A todo lo anterior, hay que añadir la inexistencia de la formación continuada, que brilla por su ausencia en Osakidetza desde hace ya mucho tiempo. Incluso durante esta pandemia, la formación sobre covid-19 y sus implicaciones ha sido nula, y se ha limitado al envío por mail de protocolos a seguir. Eso sí, cada semana un protocolo diferente (y en ocasiones más de uno semanal), que contradecía absolutamente el anterior. Y nunca han tenido en cuenta nuestra opinión ni atendido nuestras quejas. Hemos sido totalmente ninguneados.

Todo esto, nos llevó a convocar la primavera del año pasado una serie de paros laborales, tras los cuales desgraciadamente la situación no sólo no ha cambiado, sino que ha empeorado. Y es que Osakidetza ha elaborado su propio plan de «desescalada», que más que desescalada supone un «desmantelamiento» de la Atención Primaria. Y en esto la comarca Uribe ha sido y está siendo la pionera. El «refuerzo» de la Atención Primaria ha supuesto el contrato de únicamente 3 enfermeras gestoras para la comarca Uribe (30 en toda Osakidetza, para el seguimiento de casos y contactos por teléfono, pero claro, como es fácil de imaginar, eso no es un refuerzo del 10% ni de lejos. Y llega el colofón: se nos comunica que durante este verano el número de sustituciones en medicina en la mayoría de los centros va a ser 0, y muy reducida en lo que respecta a enfermería y personal administrativo, al menos en nuestra comarca Uribe. Y la pregunta, a la consejera, así como a los altos cargos de la OSI Uribe, es obvia: ¿qué han contado en Madrid al comité pertinente sobre el refuerzo de la Atención Primaria para haber podido ir superando las fases de la desescalada?

Para no extendernos demasiado, no vamos a hablar de la más que dudosa fiabilidad de las pruebas diagnósticas con las que tenemos que tomar decisiones a diario, ni de la precariedad de los equipos de protección que hemos tenido que sufrir sobre todo en los inicios de la pandemia. ¿Alguien se ha preguntado por qué tenemos uno de los ratios más altos de profesionales sanitarios contagiados en Europa?

Ya no podemos más, estamos cansados, pero queremos comunicar a la población que a pesar de todas estas incidencias nuestra actitud será la misma que hasta ahora, y cuando aplaudamos todos juntos estaremos conectados, y lo haremos por el mismo motivo. Por eso conminamos a los que tanto nos habéis aplaudido a reflexionar, y a que no sigáis dejando nuestra sanidad pública en manos de quienes tienen como único objetivo la contención del gasto sin importarles en absoluto la calidad.

*Firman también 101 profesionales sanitarios y administrativos de la OSI Uribe.

Recherche