Enric Vivanco Fontquerni | Barcelona

Autonomismo llorón

Uno de los propósitos fundamentales de la filosofía, es la búsqueda de la verdad, que es la más antigua preocupación de la mente humana, con una perspectiva de seguir existiendo hasta el fin de los tiempos. Ejemplos hay infinidad, descuartizar a un periodista, y la respuesta del adalid del 15M, es avalar la venta de armas, y ni tan siquiera se molesta en utilizar la imaginación que es; un depósito de mercancías que poseen en común los políticos y los mentirosos. Ha pasado un año de una movilización ciudadana, en el que los partidos políticos partían de la base, que las porras desmovilizarían a los votantes y que por fin los dejarían de empreñar, para seguir en la senda del autonomismo llorón. El disgusto fue monumental, tenían que reconducir y destruir lo que unos humanos habían conseguido por medio de la voluntad, y de creer que el pueblo manda y los políticos obedecen, que por cierto no lo hacen gratis. Al poco tiempo que las personas empezaron a votar, la Señora Marta Rovira, imploraba que se suspendiese la votación, porque estaba muy preocupada por la violencia del Estado, e intuía, la dificultad de hacer olvidar al electorado el proyecto en el que nunca creyeron estos partidos. La diferencia entre los supuestos partidos soberanistas de derecha e izquierda, es cero, los dos persiguen tener cierta influencia en Madrid, y con esto se dan por satisfechos. La mascarada de Junqueras, ofreciendo a Iglesias, la sábana blanca, para que no quede la menor duda, y los exilados siguiendo la misma partida, demuestra, que el futuro de estos dos partidos es nula. La soberanía no se conseguirá con semejantes planteamientos. Sólo será posible en el momento que la masa mayoritaria se organice y deje plantados con los votos a estas organizaciones que su único motor es su propia supervivencia.    
Atentamente,

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