Enric Vivanco Fontquerni | Barcelona

Chantajes

Es insólito que Foment exija al máximo representante de una Institución que ha de pasar por las urnas, que haga la promesa de cumplir las leyes, cuando ellos se las saltaron sin reunir a los accionistas, que alguna cosa tenían que decir, para cambiar la sede de lugar y ahora exigen para regresar, que el Gobierno se comprometa a cumplir con las leyes, hasta el fin del mundo. Los que siempre se arrodillan y limpian los zapatos con la lengua, a los que consideran que tienen la capacidad de comprar cuatro chuches a sus empresas, vengan ahora con unas exigencias, y pasen por alto la voluntad de la mayoría, que exige decir la suya. Estos empresarios acostumbrados a disponer de unas leyes a la carta, como cualquier menú, rodeados de expertos para pagar lo menos posible y cambiar las sedes a los paraísos fiscales, cuando lo consideran oportuno, y siempre lloriqueando por la estabilidad, que solo es posible a base de utilizar la violencia policial que tanto les gusta. Encima tienen la poca vergüenza de decir que no hacen política, ni que ellos muestran sus preferencias, cuando son ellos, los que contratan como empleados a los políticos. La única suerte es que todos estos envejecidos miembros de esta organización cada vez pintan menos a escala global ya que tienen una mentalidad anclada en considerar a los demás de idiotas, cada vez lo van a tener más difícil, ya que los tiempos que vienen son de cambio, y ellos serán los primeros en darse cuenta que su poder cada día que pasa es menor. Se ha acabado el empresario del palco del Liceo, paseando con alguien, ya que si no lo compra no lo tiene, ya que aguantar con semejantes personajes, requiere una psicología muy especializada. Pero el resto de la humanidad evoluciona, para poder disfrutar de una libertad, que todos estos individuos la enfangan.

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