Iñaki Uriarte, víctima de la incuria cultural

El Guggenheim y Sistiaga

El pasado lunes 26 de junio a la tarde tuvo lugar en Guggenheim Bilbao Museoa la inauguración de la exposición de la artista japonesa Yayoi Kusama (1929) con una gran asistencia, unas 700 personas, y a la que asistí invitado.

Como es habitual, en la tarima de autoridades en el vestíbulo, representantes de la artista homenajeada, personajes político-culturales, el viceconsejero de Cultura, Andoni Iturbe y la diputada de Cultura de Bizkaia, Lorea Bilbao y el director del museo Juan Ignacio Vidarte que pronunció unas palabras de salutación.

Ninguno de los tres tuvieron las más elemental delicadeza, sino obligación, memoria artística y respeto cultural, al fallecimiento la víspera del gran artista vasco José Antonio Sistiaga (Donostia, 1932-Donibane Lohizune, 2023) pionero del cine pintado, último superviviente y figura imprescindible, con los otros miembros del grupo artístico Gaur, en la transformación del arte vasco del siglo XX.

Es preciso recordar que Sistiaga acudía con frecuencia hasta hace poco tiempo a cuantos acontecimientos artísticos se celebraban en Bilbao, Rekalde Aretoa, Bellas Artes y el propio Guggenheim, y le recordaré con gran afecto, habiendo tenido la oportunidad de entablar pequeñas conversaciones, entre otras cosas, sobre el triste panorama cultural de Euskal Herria.

Tal amnesia recordatoria produjo tanta decepción en algunas personas conocidas sensibles al ámbito cultural, que salimos indignados.

Los citados políticos, ambos del PNV, un partido que prescinde de la cultura a pesar de que acapara todos sus cargos en las administraciones que maneja, incluso las de cultura, por su identidad regionalista y desintegradora, rancia y localista bizkaitarra: lo que no es Bilbao y alrededores no existe. Otra ofensa cultural más.

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