Germán Gorraiz Lopez | Iruñea

El Parlamento navarro y la Ley del Vascuence

Con el actual Gobierno navarrista de Yolanda Barcina, se habría producido una clara sumisión de UPN a los dictados del Gobierno del PP, pues debido a su minoría parlamentaria en la Cámara navarra habría llegado a un acuerdo tácito con el Gobierno central para frenar las leyes que apruebe el díscolo Parlamento navarro mediante el recurso sistemático ante el Tribunal Constitucional, basándose en el artículo 161.2 de la vigente Constitución.

Dicho artículo señala que «el Ejecutivo central podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las CCAA» ( de lo que sería paradigma el recurso de la ley foral que otorga al Parlamento la potestad de aprobar los ERE de empresas públicas), lo que ‘de facto’ ha supuesto el vaciar de contenido las competencias legislativas de una Cámara foral navarra devenida en barco amotinado que navegará sin rumbo fijo hasta las próximas Elecciones Forales del 2015.

Hasta ahora, la mayoría parlamentaria UPN-PSN ha defendido el mantenimiento de la zonificación lingüística impuesta por la ley del Vascuence en 1986 como garantía del respeto a la pluralidad de Navarra y han rechazado el modelo uniformista aplicado en el País Vasco con la Ley 10/1982 Básica del Euskera para logar «una euskaldunización dirigida de todo el territorio», por lo que los cotos lingüísticos virtuales e impermeables a toda influencia externa implementados por la ley del Vascuence aún permanecen vigentes , aunque con síntomas de resquebrajamiento en sus paredes.

Así, el Parlamento de Navarra aprobó el 18 de febrero de 2010 la primera y única modificación hasta la fecha de la Ley Foral del Vascuence, mediante la cual varios ayuntamientos de la Comarca del Sur de Pamplona (Galar, Belascoain y Aranguren) pasaron a incorporarse a la Zona Mixta tras logar mayoría absoluta en la votación de los Plenos de sus respectivos Consistorios. Dada la actual soledad política del Gobierno de Barcina en el Parlamento de Navarra, nos encontraríamos en el escenario apropiado para logar una nueva modificación de la vigente zonificación lingüística que debería rediseñar la actual cartografía de las zonas lingüísticas en Navarra, finiquitando la Zona No vascófona y quedando el territorio foral integrado por una zona vascófona y otra mixta, con la consiguiente expansión del mapa radial de los centros de Modelo D (modelo educativo que utiliza el euskera o vascuence como lengua vehicular), pues a pesar del impacto mediático del Nafarroa Oinez, la cruda realidad nos demuestra que el euskera en Navarra se encamina lenta pero inexorablemente hacia un progresivo estancamiento ( exigüo incremento del 1,5% de vascoparlantes en los últimos 15 años).

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