«España: no pasa nada, todo va bien»
En una parodia de una tertulia, una tertuliana se definía como enemiga visceral de «chismes de comadres y marujas». Pero aclaró confidencialmente que le «ponían» las interioridades de los partidos y de políticos, que no podía evitarlo, sobre todo cuando tienen algún «sapo» de los muchos que tienen que tragar. Puso algunos ejemplos que encendieron el gallinero de los demás contertulios. Cómo habrá tenido Rajoy que organizarse para estar en la manifa de Barcelona junto a Puigdemont y el rey. Cómo se diseñó la comparecencia de De Guindos cuando tuvo que reconocer que el rescate bancario si iba a costar fondos públicos después de asegurar soberbio que ni un euro. Cuál sería la estrategia defensiva del PP cuando se publicó el whatsapp de Rajoy a Bárcenas: «Sé fuerte, Luis». Cómo se planeó la justificación de que se permitiera a Rajoy declarar ante la Audiencia Nacional desde un lugar privilegiado. Si entre bambalinas, el juez que presidía estaba en actitud servil o era quien ordenaba y mandaba. Qué reacción tendrían los jueces estrella de la Audiencia Nacional cuando tuvieron que tragar la sentencia del TEDH anulando la «doctrina Parot» que había sido el parto genial del despedido de Baltasar Garzón. Cómo se prepara la comparecencia ante la prensa en la que hay que justificar las mentiras de Soria y al tiempo salvarle, proponiéndole como director de FMI. Qué disculpas se analizarán para justificar la declaración de inconstitucionalidad de la amnistía de Montoro. Qué se aducirá para digerir el impacto de tener dos ministros recusados por razones tan prosaicas como mentir públicamente. Qué sensación de humillación sufriría Susana Díaz al conocer que el secretario del partido elegido será Pedro Sanchez, cuando esperaba ganar ella por goleada. Qué reflexiones haría Pedro Sanchez con su troupe para frenar sus instintos de venganza contra Felipe, Zapatero, Ibarra, Page, Pachi y los demás «incorruptibles» que se jugaban el sueldo y que se abstuvieron, para permitir a Rajoy ser elegido presidente. Otro conocido tertuliano relató las hipotéticas reuniones con asesores, banqueros, generales, obispos con miembros del grupo duro del PP para plantear una estrategia eficaz contra el referéndum de Cataluya que no provoque ruido en Europa y que asegure a los «mercados» que España no se rompe a pesar de la agudeza de los líderes catalanes que han descolocado al Gobierno central. Cómo medir los riesgos de la amenaza de aplicar el 155 o de mandar al ejército sin que intranquilice a la UE o a EEUU. Otro tertuliano parodiaba los argumentos exculpatorios la rueda de prensa de Fernandez Díaz al que grabó su propia policía cuando preparaba un complot junto con el juez anticorrupción para imputar a políticos catalanes independentistas. Lo real es la desaparición de la tertulia.