Javier Orcajada del Castillo

Fotogrfías irreverentes IRREVERENTES

Se ha producido un terremoto nacional a causa de la publicación de una serie de fotografías realizadas por un artista de prestigio, con la intención de llamar al público a la reflexión. Estas fotografías fueron tomadas en el interior de una iglesia de un pequeño pueblo de Euskal Herria, exponiendo mujeres desnudas con poses artísticas.

Como es lógico, la noticia ha inundado la prensa y la jerarquía eclesiástica vasca ha emitido una dura nota condenando la acción y amenazando con denunciar al artista ante los tribunales. Hay que evidenciar que ante el cariz que toma el asunto, el autor ha pedido disculpas públicamente y está intentando entrevistarse con el obispo de la diócesis, por ahora sin éxito. Reconoce que entrar sin autorización en la iglesia supuso un error por su parte. Pero afirma que su intención era llamar la atención ante la humillante situación de la mujer en la sociedad en general y particularmente el papel humillante que la iglesia le ha asignado. El artista se declara creyente y admite que su acción es positiva al denunciar una injusticia.

La postura de la iglesia es poco de fiar, pues argumenta que este hecho servirá de escándalo a personas mayores que acuden a los oficios religiosos.. Habría que añadir que a pocos jóvenes escandalizará, pues su presencia es puramente testimonial. Si realmente se quisiera luchar por los mayores podría presionar para que se les eleven las pensiones o haya residencias suficientes. Los católicos tradicionales se escandalizarán ante la iniciativa provocativa del artista. Este no tiene que tener más límite en su obra que su imaginación y es muy libre de enviar un mensaje que a él le parece positivo.

Cierto que invadir un espacio sagrado es ofensivo para los creyentes, pero es más cruel cuando los derechos humanos son pisados por falta de denuncias. La iglesia tiene que ‘aggiornarse’, si no lo hace espontáneamente se lo impondrá una sociedad que muestra cada vez mayor sensibilidad y que exige sus derechos y los creyentes piensan que sus convicciones relacionan sólo a su Dios con cada uno. Piensan que no son necesarias tan desmesuradas infraestructuras ni tantos guardianes de las esencias de la fe. La iglesia tiene otros objetivos fundamentales, el principal es difundir el mensaje evangélico de salvación para el Pueblo de Dios. Para no ofender a sus fieles, la jerarquía eclesial debería leerse la Encíclica del Papa Francisco, ‘Evangelii Gaudium’. 

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