La ficción del transformismo
Es un fenómeno ultrapsicológico que se manifesta en España y consiste en que el Gobierno y sus ministros mediante la sugestión y la magia hacen sentir a los parados, a los que no pueden llegar a fin de mes y a quienes se empapuzan de crímenes pasionales en la tele, que son felices, que el paro es un accidente temporal sin importancia. Que se desahucia lógicamente a los que no pagan su hipoteca por carecer de dinero. Que desalojarle es legal e incluso merecido. Que los asuntos políticos se solucionan en los juzgados porque los jueces saben más que todos y que en último extremo, en caso de discrepancia, se manda a la Policía y Guardia Civil en el Piolin para pacificar a los revoltosos que no respetan la ley como es debido en toda democracia consolidada como es España. Y lo meritorio es que nuestros ministros son capaces de dar una buena imagen en Europa argumentado que los problemas políticos internos de España se deben solucionar en casa, como nosotros también respetamos los de otros estados. Por eso les mandamos tropas para estimularles a que valoren la democracia, que es como se solucionan todos los problemas como hacemos nosotros desde que tenemos la Constitución. Soraya se desmelena cuando le presentaron las encuestas para el 21 D en Catalunya comprobando que el PP desaparece, por ello interviene en la tele que, como jurista de prestigio que es, nos enorgullece. Declara que el 155 lo había suspendido Rajoy, no los jueces como correspondería en un estado de derecho. Añade que Rajoy destituyó el Govern, disolvió el Parlament y metió en la cárcel a los políticos que creyeron que no se atrevería a dar ese paso pensando en que en Europa le vigilaban. Otros que se les escaparon a Bruselas son las moscas cojoneras que nos prestigian en Europa. Soraya ha rectificado a Montesquieu eliminando la separación de poderes clásicos. El transformismo, como la literatura de la picaresca es un fenómeno sólo posible en la España en la que son los cómicos quienes se parten de risa al ver a los políticos con imagen de Asterix, que estando en quiebra y con problemas políticos y económicos que pueden provocar incluso una grave crisis en la UE, todavía nuestros ministros acuden a Bruselas, a Londres o a Berlin a caballo, con lanza y escudo, pavoneándose creyendo que se les admira por nuestras hazañas en Flandes, cuando son los histriones que van desnudos por Europa y hacen de Pagafantas.