Iñaki Agirre, Eguzkiñe Aiesa, Pepa Pagola y Aitor Yuste | Miembros de Auto

La sanidad y el «no» a los Fueros. Dicho de otro modo: el Tribunal Constitucional

Esta semana hemos tenido conocimiento de que el Tribunal Constitucional ha declarado inconstitucional y nula la Ley Foral 8/2013, de 25 de febrero, por la que se reconoce a las personas residentes en Navarra el derecho de acceso a la asistencia sanitaria gratuita del sistema público sanitario navarro, al considerarla «incompatible» con la regulación estatal. 

Dicho de otro modo, esta semana hemos sabido que desde Madrid no nos dejan aplicar una ley emanada de nuestro parlamento más cercano (es decir, una ley hecha por las personas que representan a la sociedad navarra), a pesar de que según el Amejoramiento del Fuero la competencia de desarrollo en materia de sanidad es de Navarra y no de Madrid.

¿Y cómo puede ser esto? Pues porque resulta que el Gobierno central de Madrid, se ha acostumbrado a gobernar a golpe de leyes básicas.

Dicho de otro modo, cuando el Gobierno de Madrid no tiene alguna competencia porque está incluida entre las competencias de las comunidades autónomas (en este caso, entre nuestros fueros), fija una serie de criterios que deben cumplir las leyes autonómicas sí o sí (en este caso, los fueros), de tal forma que, en la práctica, impiden que el Parlamento de Navarra pueda hacer nada que al Gobierno de Madrid no le guste.

Pero es que el tema va más allá: esta ley foral que acaba de anular el Tribunal Constitucional, no es más que otra de entre las 18 leyes forales que no se pueden aplicar por razones similares.

¿Pues qué sentido tienen nuestro Parlamento y nuestro Gobierno si cualquier norma puede ser contradicha por gentes que viven a cientos de kilómetros y que, quizás, nunca hayan pisado las Bardenas ni el bosque de Irati? Vemos cómo las decisiones que afectan a la vida cotidiana de las personas que vivimos en Navarra se toman cada vez más lejos y entre menos gente. La madurez política de la sociedad navarra es puesta en cuestión cada vez que se anula el trabajo de nuestras instituciones.

Es hora de despertar en defensa de lo propio, antes de que sea demasiado tarde. Como reza el monumento a los Fueros, «para simbolizar la unión de los navarros en defensa de sus libertades, libertades aún más dignas que la propia vida».

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