Lecciones sobre el golpe de Estado
Paul Preston en su último libro titulado “Un pueblo traicionado”, hace un recorrido por la historia de España desde 1874 hasta nuestros días. Recomendable su lectura por los patriotas defensores de las glorias nacionales que históricamente se han dedicado al noble arte del golpe de estado como medio para acceder al gobierno, y para despertar a los que creen que la corrupción ha surgido en la Transición por la falta de honestidad del PSOE, PP u otros partidos. Aunque describir la historia de políticos que se han enriquecido manejando fondos públicos ya resulta reiterativo. Es cierto: lo curioso es que la población no reacciona.
Pero sí es novedoso el relato de los movimientos y formas a veces cómicas de los militares para acceder al poder y que hace sentir vergüenza a quien tiene la oportunidad de conocerlo. Tiene mucho de trágico y de zarzuela tan española por la torpeza de modales y la ignorancia de la que hacen gala y que no se sonrojen. Cita el autor una serie de instrucciones y técnicas de guerra que imparten los militares africanistas quienes serán los que dirijan las operaciones de los rebeldes que se enfrentan a la república. República legítima, pero cometiendo tales errores que quien trate de analizarlo sin prejuicios concluirá que era imposible triunfar. Los generales golpistas, que admiraban a los nazis eran sobornados por los aliados y el mismo Franco, que aparentaba un monje de clausura, acumuló una fortuna, ahora se ha descubierto, a base de “regalos” de los fascistas a los que protegía con cupos y licencias de importación, y monárquicos que se apropiaban del botín de guerra de las tropas marroquíes e italianas en su patriótico avance. El lema de Franco a sus generales era elemental: «provocar el terror desde el principio con la máxima dureza para amedrentar a las poblaciones que conquistan nuestras tropas». Realmente siempre se ha sospechado, pero conocerlo en detalle provoca indignación.