Liam
Se llama Liam, y es en estos días, el «rostro» si cabe más visible, de la crueldad sin límites, de unos «pistoleros» disfrazados y embozados de agentes de la ley (la del salvaje Oeste) Liam, un niño de apenas 5 años, fue detenido y usado como «cebo» para a su vez detener a su padre, que había «cometido» el terrible crimen de buscar una vida mejor en el que fuera el país de las libertades. «Pérfida sed de poder desenfrenado» fueron las palabras, con las que un juez federal condenó su detención, y ordenó, a continuación, su inmediata liberación, así como la de su padre. Liam es la cara más visible de una especie de cacería humana a miles y miles de migrantes por las calles y ciudades de los EEUU, «cebándose» con especial virulencia, en aquellas que llevan «la contraria», a una administración con aires cada vez más totalitarios, su «delito», como el de Liam: buscar una vida mejor. No deja de ser una «paradoja» cruel, un país que se «creó» y prosperó gracias a los inmigrantes, quizás de otro color, claro. Sea como fuere, jueces como el de Liam, son quizás el último muro de «contención» y, a su vez, la esperanza de los que creen en la justicia, insisto, en aquel país de las libertades, aquel de los «padres fundadores» que creían en la libertad de verdad, sin reyes y tiranos.