Iñaki Kortaberria Larrañaga | Soraluze

Nahikoa da!

El Gobierno Vasco ha dejado de ser partícipe en este año 2018 del consorcio que administra el palacio de Miramar. Formaba parte del mismo desde el 3 de enero de 1985, siendo lehendakari Carlos Garaikoetxea y Ramón Labaien alcalde de San Sebastián. En octubre de ese mismo año se unió al patronato la Diputación Foral de Gipuzkoa, siendo Imanol Murua Diputado General.

La primera pista de este abandono la dio el actual alcalde de Donostia cuando el verano pasado estuvo mareando la perdiz con el «despropósito» de construir una mole de cemento bajo los jardines de Miramar que pretendía hacer servir de aparcamiento. La presentación de los presupuestos del Gobierno Vasco para este año confirmó el abandono del consorcio ante la total pasividad del actual alcalde, Eneko Goia. Tampoco ningún grupo del arco parlamentario vasco presentó enmienda alguna a esta propuesta. En cambio, sí que lo hicieron para anteproyectos como el enlace del metro de Bilbao con el barrio de Rekalde, para la ampliación de este mismo metro hasta el aeropuerto de Bilbao, para la ampliación de Mendizorroza y para los 50.000 euros asignados al anteproyecto de las pistas de atletismo adyacentes al campo de San Mamés.

El presupuesto anual del palacio de Miramar ronda los 210.000 euros, parejo al coste de la visita del ex-vicepresidente Al Gore en octubre de 2008 y su recibimiento en el palacio de Artaza de Leioa. Edificio éste, por cierto, que aún hoy día sigue protegido por completo bajo el paraguas de Lakua. Son superiores también al presupuesto anual de Miramar las partidas para limpieza del parlamento vasco (400 mil euros) y el coste de la electricidad y gas natural de esta misma cámara (315 mil euros).

El palacio de Miramar constituye un lugar emblemático de Euskadi y con orgullo estaría bajo la protección de cualquier gobierno autónomo donde estaría ubicado… no obstante, para nuestro Gobierno Vasco es origen de «resquemor», como bien señalaba también Amatiño en agosto de 2016 sobre la postura de la Diputación de Gipuzkoa respecto a Chillida Leku.

El aporte de Lakua al consorcio sería tan sólo el 33% de los 210.000 euros del presupuesto anual, hagan sus cuentas y vean que se trata de poca cosa… y más teniendo en cuenta las cifras de la aportación de este año de Gipuzkoa a las arcas de Lakua: 3.173 millones de euros (167 millones más que en 2017).

Sr. Goia, si Ud. es capaz de mantenerse impasible ante un hecho así vuelva a sus asuntos y deje la alcaldía a alguien que de verdad le importe algo nuestra ciudad. Ni Alkain, ni Labaien, ni Albistur, ni Elorza, ni Izaguirre, ni Otazu, ni Lasa, ni siquiera los presidentes de la gestora municipal Jauregui y Alkiza hubiesen consentido semejante oprobio para nuestra querida Donostia.

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