Gentzane Carrión Gómez | Concejal de EH Bildu en el Municipio de Abanto-Zierbena

No más lecciones sobre resiliencia

Los vecinos de Meatzaldea llevamos tantos años sobreviviendo a un entorno hostil que nos hemos acostumbrado, o mejor dicho, resignado, a que las emisiones con alto contenido en metales pesados formen parte de nuestra dieta diaria. Y qué decir del zumbido constante de la chimenea que se clava en nuestros oídos como si del tinnitus se tratara. Pero por si esto fuera poco, con relativa frecuencia tenemos que sufrir incidentes de diversos tipos como lluvia de polvo catalizador o la gigantesca llama acompañada de una nube de humo negro que se entre mezcla con el aire que respiramos.

Como consecuencia de los últimos incidentes ocurridos, los vecinos de Abanto-Zierbena y Muskiz nos concentramos el pasado 26 de agosto en la playa de La Arena para manifestar nuestro más absoluta censura y rechazo a la refinería con la que el Gobierno Vasco y el PNV nos obligan a convivir. Personalmente, esperaba la participación de una mayor parte de la ciudadanía (por eso de que la unión hace la fuerza), pero quiero pensar que el hecho de que estemos en pleno verano no ha ayudado.

Ninguna presencia hubo de los representante de los equipos de gobierno del PNV de los ayuntamientos de Muskiz y Abanto-Zierbena, que más allá de manifestar desde sus acolchados sillones su «profundo malestar», poco o nada han hecho; lo que demuestra, una vez más, los intereses a los que se encuentran plegados.

Y es que resulta curioso que luego los ayuntamientos –como por ejemplo el de Abanto– pretenda colgar el título de municipio «resiliente» (entiéndase este en términos de sostenibilidad) cuando llevamos más de 40 años siendo resilientes, sin que nada al respecto se haga. Y sino, que nos diga a nosotros la concejal del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Abanto-Zierbena donde encuentra la resiliencia en estar disfrutando de un día de playa y que sobrevuele nuestras cabezas una enorme nube de color negro procedente de las chimeneas de Petronor. ¿Acaso es síntoma de un municipio resiliente que las frutas y verduras plantadas en las huertas del entorno estén regadas de polvo de coque de petróleo?

Parece que en esta sociedad «todo vale» mientras unos pocos se beneficien económicamente a costa de la salud de todos. Les basta comprar nuestro bienestar a cambio de unos cuantos reales y lo más lamentable es que les sale rentable, porque ante la necesidad de empleo de nuestros municipios siempre habrá alguien que ceda a los chantaje: «¿1.000 € al mes? Póngame dos de cáncer de pulmón y que no se le olvide el asma para mi hijo que me lo llevo».

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