Xabier Almandoz San Sebastián | Presidente de Gure Reala R.Z.E.

No podemos callar

Lo acaecido en el último minuto del partido jugado por la Real Sociedad el martes pasado en el Vicente Calderón de Madrid merece una respuesta. Nosotros hemos querido guardar silencio hasta ver como se pronunciaban los que debían contestar y con la debida tranquilidad hacerlo con claridad meridiana.

La brutal entrada de Augusto sobre Eneko Capilla solo se entiende en un jugador aleccionado a jugar al límite por su entrenador y que ve a un rival con un dorsal superior al 25 (noveles) que se permite el lujo de regatear o superar a varios compañeros. Y eso algunos jugadores profesionales no pueden permitirlo. Y Augusto fue a dejarle un «recado» pero el resultado ha resultado ser fatídico para el bueno de Eneko. Las posteriores muestras de arrepentimiento y el interés mostrado por el jugador lesionado pueden dulcificar la condena pero nunca exime del cumplimiento de la misma en la medida que sea. Como en todo acto que se comete en la sociedad civil.

Pero hay otras cuestiones a comentar. La actitud de los jugadores realistas que se retiran al vestuario como si no hubiera pasado nada, nos sonroja. Y la actitud del consejo realista no denunciando la cobarde agresión nos humilla. Sí, nos humilla porque en aras a la cordialidad entre directivas se deja sin pedir a los comités que actúen y eso es como decir que acciones como esa pueden hacerse en los campos de juego que si las directivas de los clubs se llevan bien no va a pasar nada. Lamentable. Y lamentable es decir también que la ausencia de los terrenos de juego de Eneko no la soluciona ya nadie. Es decir, maximizando, que un homicidio en nuestra sociedad no debe ser condenado porque el fallecido no va a volver. Horroroso señores consejeros de la Real Sociedad. Y una pregunta más. ¿En razón a qué motivos se denuncia a Oriol por su entrada a Mikel Aranburu y no se denuncia esta?

Y con todo esto se deja una ventana abierta. La ventana a que Augusto comparezca en Anoeta y haya gritos de criminal hacia su persona y que se actúe contra el propio club y los aficionados. Solo falta que por la inoperancia de unos y otros los únicos paganos sean los aficionados realistas, Y hasta ahí, señores.

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