Pensionistas afectados por enfermedad respiratoria y cáncer
Cada vez son más, los enfermos del amianto reclamando sus derechos, haciendo difícil la ocultación de la epidemia de enfermedades respiratorias (fibrosis pulmonar, EPOC,…), incluido el cáncer pulmonar, como resultado de décadas de trabajo en ambientes de polvo o humo en las fundiciones, la construcción o soldando piezas metálicas. Las empresas incumplieron las leyes de Seguridad e Higiene y no promovieron la vigilancia sanitaria específica, intentando ocultar las enfermedades profesionales.
En algunos, el hábito de fumar ha agravado las consecuencias de la exposición e inhalación laboral prolongada de sílice, el amianto, los humos de fundición, soldadura, polvo de madera, etc., cuando era habitual la extracción de la «tinta de chipirón» de la nariz, del que no llegó a los pulmones.
Haber fumado no puede utilizarse de coartada para ocultar el origen laboral de la enfermedad, ni para ocultar el derecho a la mejora de la pensión, mediante el reconocimiento de Enfermedad Profesional y el derecho a reclamar una compensación por el daño producido, como están reclamando las víctimas del amianto.
La mayoría desconoce que, aun superando los 65 años y siendo pensionista, puede corresponderle unas mejores prestaciones económicas por enfermedad profesional, ya que no prescriben. Unos necesitan oxígeno domiciliario u otras ayudas para mejorar la calidad de su envejecimiento, ignorando que pueden lograr la prestación, vía enfermedad profesional.
Hay un empeño en ocultar las enfermedades profesionales, tanto que el Ministerio oculta del CEPROSS enfermedades profesionales reconocidas por la Seguridad Social. El consejero de Sanidad y responsable de Osakidetza no quiere dar importancia, aunque les suponga asumir cuantiosos costes, que deberían pagar las Mutuas.
Si el enfermo no acude a CCOO para reclamar la enfermedad profesional, queda oculta, las pensiones no mejoran, tampoco se adoptan medidas de prevención en la empresa, facilitando que otros continúen enfermando.
Anímate y reclama, no sufras en silencio.