Enric Vivanco Fontquerni

Pétain, De Gaulle

El conocimiento de lo acontecido solo se utiliza por los voceros del poder cuando pretenden aleccionar a los sumisos. El camino hacia la libertad no es otro que el recorrido histórico de la humanidad, ya que sin libertad no es posible escaparse de la pura imposición. Trescientos años avalan el objetivo que sin descanso una población en Catalunya quiere recobrar sus libertades para proyectarse en el futuro. El resto minoritario intenta desesperadamente impedir lo que sin remisión está muy próximo. Hay un ejemplo histórico muy cercano en cuanto al tiempo y al espacio, que se puede resumir con el nombre de dos personajes conocidos como: Pétain, y De Gaulle. El primero su discurso no era otro que defender las instituciones francesas, del enemigo habitual y su solución fue aliarse con el mismo, en cambio De Gaulle su análisis fue lo opuesto. No es necesario recordar quien tuvo la razón y cómo ha quedado desde la mirada histórica y de decencia política, el colaboracionista. Todos los que siempre han estado en contra del objetivo irrenunciable de la libertad, son los que quieren recobrar la entelequia de una institución que su único valor fue una repartidora de sueldos, y de prebendas caciquiles. La historia nos enseña que lo fácil es aliarse con la injusticia, ya que intentar superarla es doloroso en el plano personal, pero siempre hay humanos que se sienten arropados por una población que no dará marcha atrás bajo ningún concepto. Estamos a escasas horas de escoger el camino de la ignominia, o el horizonte de la libertad, en un lugar como Bruselas que se puede convertir en el faro del regeneracionismo comunitario. Pase lo que pase, el objetivo de la libertad está cercano.

Atentamente,

Enric Vivanco Fontquerni

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