¿Por encima de la ley?
Por primera vez en la historia de los EEUU, un expresidente ha sido imputado por una de las tantas causas judiciales que tiene abiertas. A lo mejor la menor de todas, pero imputado. Donald Trump, el que fuera el 45º presidente de una nación «poderosa» se las verá tarde o temprano con de un juez, aunque es de suponer que será un largo camino en que él mismo y sus abogados pondrán todo el empeño en dilatarlo y desacreditar los cargos que se le imputan. Durante sus cuatro años de mandato, este histriónico y megalómano personaje gobernó su país casi como si fuera uno de sus muchos negocios, creyéndose tal vez por encima de la ley, creando su escuela «particular», para después exportarla por el mundo, véase su «amigo» Bolsonaro por citar al más conocido, aunque imitadores no le faltan por tierras muy cercanas. Creyendo en el poder de toda su gloria, no reconoció su derrota para un segundo mandato y creo toda una teoría de la conspiración para aferrarse al poder, que creía de derecho divino, alentando a sus «huestes» (véase el asalto al Capitolio) que sabemos cómo acabo. Veremos lo que ocurre en ese largo camino judicial al que se enfrenta y en el que sus seguidores y partidarios alentaran y jalearan a su querido líder con el riesgo de una implosión violenta y de impredecibles consecuencias.