Por la confianza mutua escuela-familias
¡Maestros y maestras del mundo!: ¿preparados y preparadas para el 2020-2021 seis meses después?
Aunque muchas personas lo crean esto no quiere decir que hemos estado de vacaciones un semestre, uno porque como sociedad (de la que la escuela forma parte) estamos viviendo algo inimaginable, y dos, porque el mes de vacaciones del personal docente es agosto, estando durante el mes de julio a disposición de la Administración. Realizada esta aportación, aprovecho e invito a todo aquel y a aquella que lo desee a estudiar magisterio y prepararse una o varias oposiciones, que la escuela anda necesitada de aporte humano.
En la mayoría de las escuelas, si no en todas, el 30 de junio rondaría una incógnita similar al cierre del curso, ¿y en setiembre? Horas después, llegó julio y los ánimos y consejos de Sánchez Pérez-Castejón, Pedro, para que hiciéramos maletas y fuéramos de vacaciones se emprendieron con ¿el mismo entusiasmo? con el que él se esmeró en mantener lo más alzada posible la persiana de la «spanish» caja de caudales: el turismo (¿o creían que era la ciencia, la investigación, la producción propia, la educación o la cultura? Incorrecto). El 25 de agosto, si no recuerdo mal, el Ejecutivo español se reunió por primera vez para plantear el comienzo de curso escolar. Unido a esto, escalofriante me pareció la opinión de una socióloga en una radio estatal cuando comentó que «España tenía más dificultades para abrir las escuelas que para cerrar los prostíbulos».
En pocos días retornarán a las aulas miles de personas de muy diversas edades y desde las escuelas estamos preparadas para recibirlas de la mejor manera posible, mucho más allá de las medidas de seguridad e higiénicas que por supuesto existirán, se practicarán y vigilaremos diariamente, con ilusión, de una manera cálida, cercana y humana; desde el cariño. Sé que esto no es lo que predomina en el currículo, y creo también que no soy el único maestro que opina así. ¿Contenidos, actividades, ejercicios, proyectos? llegarán qué duda cabe, pero si me pongo en situación de infancia y tras seis meses de extrañeza y bloqueo imprevisibles recibo el primer día unos problemas de mate o un repaso de verano, igual me entrarían ganas de otro encierro voluntario.
Paso a paso. Navegamos en río revuelto y a pesar de no haber pasado el invierno, baja «mayenco». Una vez más confianza mutua escuela-familias ya que el objetivo es común.
Eutsi goiari!