Quién de los dos se atropella, Rivera o Casado (?)
Albert Rivera se ha convertido en una hipérbole de sí mismo, siempre presto a regalar títulos de golpista o de indecente a todo aquel que se mueva hacia el diálogo. Su particular modo de contribuir a la convivencia es montar un acto oportunista en el pueblo de Josu Ternera. Lo llama homenaje a las víctimas, pero solo es una ofrenda al cinismo más cruel. Todo por conseguir réditos políticos. ¿De veras cree que su actitud ayudará a calmar una tierra herida? Y tan pronto protagonizará una gesticulación impropia en el Congreso de los Diputados como lanza acusaciones demenciales a diestro y siniestro u organiza provocaciones irresponsables.
Si el comportamiento de Rivera es impostado, se trata de una peligrosa irresponsabilidad. Ha convertido a Ciudadanos en un artefacto no sólo al servicio de la derecha, sino acercándose peligrosamente al populismo de la ultraderecha.
En su encono, está trabajando para la recuperación del PP. Por poco que Casado (o quien sea) ahonde en un pragmatismo conservador pero no extremista, Ciudadanos habrá perdido toda posibilidad de convertirse en un partido capaz de conciliar mayorías. Rivera y Casado están los dos en la oposición y están sin darse cuenta en que andan atropellando.
Salud y República,