¿Quo Vadis, PSOE?
Un partido que ha perdido 30 diputados, cuyo Secretario General ha sido por primera vez elegido democráticamente por las bases, pero es contestado por los barones, que son caciques no elegidos, pero que le controlan férreamente para negociar la formación de gobierno, todo ello supone intentar la cuadratura del círculo. Probablemente logrará formar gobierno con Ciudadanos, la marca blanca del PP, pero otra cosa será gobernar teniendo enfrente a Podemos. Además, con la oposición del PP, asfixiado por la corrupción y la huida en masa de sus oportunistas cargos que prevén el hundimiento del partido cuando ya finaliza la orgía de sus alegrías, muchos de los cuales se verán ante los tribunales o en prisión…
Con este panorama, Pedro Sánchez y su «prestigioso» equipo de asesores está dando muestras de una irresponsabilidad de neófito sin parangón, pues ignora sus sombrías expectativas, pero fatales si se convocan nuevas elecciones fracasara en el intento, pues en tal caso será arrasado por Podemos, quedando su partido arrinconado por su ambigüedad respecto a Catalunya y por la imposibilidad de reformar la Constitución por manifiesta falta de apoyos. A ello habría que añadir la probable no renovación de su cargo de Secretario General. Debe torear a la soberbia y ambiciosa baronesa Susana Diaz, que quiere imponer lo que le «sugieran» Felipe Gonzalez, Sr. X, Leguina, Corcuera o Zapatero y los “superpatriotas” Ximo Puig, García Page, Fernández Vara, Javier Fernandez entre otros que le vigilan, quienes no entienden que rechazar el referéndum de Catalunya supone pegarse un tiro en el pie y por tanto fracasar. Todo este panorama debería servirles para suplicar «virgencita, que me quede como estoy». Aun aumenta el riesgo en los territorios constitucionales, pues si aceptara un referéndum en Catalunya les haría perder muchos votos en territorio «nacional».
No es que Podemos sea ejemplar a la hora de negociar un nuevo gobierno con el PSOE, en realidad los nacionalismos periféricos le temen, pues su conversión sobrevenida a esa ideología que exigiría al PSOE para negociar si se analizan los discursos en las recientes elecciones en Catalunya, País Vasco, Navarra, Valencia y Galicia le haría perder a Iglesias muchos votos. Su posición es dudosa, pues de sus 69 escaños que poseen, 30 de ellos son prestados por dichos periféricos, mostrando que también Podemos está intentando llevar «agua en una cesta». El futuro de esta España es un complicado juego con muchas incógnitas. Son malos tiempos para la lírica, Pedro y Pablo.