Estados neocoloniales y el 12 de octubre
Comentarios a propósito del artículo publicado en GARA el 12 de octubre de 2017, titulado ”Estados neocoloniales y el 12 de octubre”.
Consultado el Diccionario de Sinónimos, me confirma que «colonialismo» e «imperialismo» lo son. Personalmente, prefiero usar «imperialismo», ya que, a mi parecer, la palabra «colonialismo» se refiere más a las relaciones intercontinentales o de ultramar, mientras que, yo al menos, el imperialismo lo entiendo referido a toda dominación sobre cualquier pueblo. Y aquí y ahora, la dominación que principal y fundamentalmente me duele es la que nosotros, los vascos, padecemos –y por su proximidad la de los catalanes–. Es por lo que no deja de extrañarme que el 12 de octubre, que bien sabemos lo que significa: «Día de la hispanidad y de la raza», se ponga el foco de atención en conflictos lejanos, por dignos e importantes que sean y afectándoles también esa misma fecha, como si nosotros viviéramos en la normalidad.
El imperialismo, lejos de ser algo de tiempos pasados, es, por contra, el sistema dominante en la actualidad a nivel mundial. Por otra parte, uno de los sentimientos más fuertes es el de pertenencia a un Pueblo y a su cultura –véase el caso de Catalunya–. Siempre se genera un conflicto entre el imperialismo y el sentido de pertenencia a un pueblo.
Es América, el continente en el que más atención pone el autor del artículo, y el que más relacionado está con el padecimiento del imperialismo español; pero anterior y simultáneamente también lo padecimos en la península y en amplias zonas de Europa –véase, por ejemplo, en los Países Bajos–.
Pues bien, en América, «la labor civilizadora de España» consistió fundamentalmente en genocidio, robo, pillaje, esclavismo etc.
La situación actual de amplia pobreza y de acumulación de riqueza en muy pocas manos corresponde a los descendientes del Imperio, que aún siguen arrebatando tierras y privando de su cultura a los indígenas que quedan, reduciéndolos al desamparo y convirtiéndolos en los más pobres de los pobres.
Todo esto hecho por los descendientes de la «Madre Patria». ¡No sé por qué me viene a la mente un premio Nobel de Literatura!