Javier Orcajada del Castillo

Salvar Fagor

No se entiende que las instituciones estén escatimando los medios necesarios para mantener a Fagor a flote. No pueden aducir que no existan medios financieros suficientes para ello y sí para obras faraónicas sin utilidad manifiesta, como la Super Sur entre Ugaldebieta y Bilbao, que ha costado mil millones de € y los ingresos no cubren ni siquiera los costes directos. Construir San Mamés Barria, toda la circunvalación a Donostia para llegar a la frontera o el pozo sin fondo que representa la construcción del TAV. Qué representan los ciento y pico millones que serían necesarios para salvar la empresa en comparación con los 260.000 millones que ha puesto el gobierno para salvar la banca, las cajas y la financiación de las misiones en el exterior de la tropa militar…?

Además, Fagor realiza una actividad productiva, crea empleo y valor añadido y ha sido un referente empresarial que ha caracterizado la idiosincrasia vasca al ser el cooperativismo un modelo original de nuestro país que ha supuesto una tercera vía entre el capitalismo insolidario y rapaz y el sistema de base comunista cuya experiencia tan funestos resultados ha producido, decepcionando las ilusiones del proletariado que confiaba en romper el espinazo a los empresarios sin conciencia. No es aceptable el argumento de la carencia de liquidez: que salgan del circuito financiero especulativo que no crea riqueza y que enriquece a los especuladores y cuando les salen mal sus apuestas de casino, saben que el papá Estado está para salvarles. Que es posible que se hayan producido errores en la gestión de la empresa, pero si vamos a analizar errores de gestión y sobre todo corrupción y delitos fiscales, habría que empezar por las eléctricas, con las autopistas, con los aeropuertos, con los partidos, con los fondos reservados que sirven para pagar favores o el tremendo gasto improductivo que representa la financiación de los ejércitos, de los diferentes cuerpos policiales, del coste que supone financiar a las iglesias, habida cuenta que este es un Estado constitucionalmente laico.

Cuatro mil empleos directos productivos y los correspondientes inducidos tienen mucha importancia tanto en Deba Goiena como en Gipuzkoa y en Euskadi y no se puede argumentar que es una consecuencia de la crisis como si fuera una fatalidad sin solución. El cooperativismo es una seña de identidad de nuestra actividad empresarial que ha tenido y tiene mucha importancia en el tejido industrial vasco, que además del problema de la crisis financiera general tiene enemigos políticos en el Estado que quiere que fracase por ser una seña de identidad de nuestro pueblo, además un sistema que ha dinamizado y concienciado a los trabajadores que buscan una relaciones justas entre el capital y el trabajo. Si cae Fagor, será el primer eslabón de una cadena de empresas simbólicas vascas que van a hacer que se pierda un rasgo crítico de identidad de nuestra conciencia como pueblo diferente, progresista y capaz de autogestionar nuestras instituciones y no necesitar de ‘escates’ humillantes que nos llevarán a ser eternamente mendigos de especuladores y estafadores.

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