Pedro Mari Usandizaga Añorga | Ondarroa

Se acabó la tensión en el PP

En este país se ha instalado un clima de normalidad política «se acabó la tensión». Y el milagro no se debe a los éxitos de la política de comunicación del Gobierno es que Rajoy y los suyos han desaparecido del panorama. Eliminado el tapón que lo obturaba todo, el agua vuelve a correr por las cañerías de la política.

Las Cospedal y Sáenz de Santamaría se han declarado como voluntarios de los populares les llamaron «machistas» porque se llevaban mal. Todos ante la desolación de los militantes que terminaban tirando el partido a la cabeza. Y tampoco se implicaban en la renovación ni en la regeneración.

A estas personas no les parecía Feijóo un candidato perfecto, alguien con posibilidades de ganar unas elecciones y no provocaba rechazo interno. Quería algo cómodo: ser aclamado. Y eso, entre tanta ambición, era imposible. Y feo. Todos los que le esperaban se han quedado con falta de ilusión.

Entre los afiliados del PP van a tener que elegir, Pablo Casado (tercera vía) y sus padrinos políticos (Aznar y Aguirre) son chatarra y imputación por irregularidades... después está Cospedal. Ella hizo bien el trabajo cuando estalló el «caso Bárcenas». Tuvo un gran desgaste dio la cara por Rajoy y el partido, pero tiene medio partido en contra.

En cuanto a Sáenz de Santamaría, nunca defendió al PP de las acusaciones de corrupción, así tiene a media formación política en contra. Hoy mismo me habría dado de alta en Ciudadanos.

Salud y República.

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