Aitziber sanchez (*)

Sobre la residencia de Vergel

Ante la carta publicada en este periódico con título ‘Desde la residencia del vergel’, los trabajadores de cocina queremos expresar nuestro malestar y aclarar ciertos puntos.

Como centro en el que residen los ancianos, nos hacemos cargo de la dificultad de mantener unos menús que, a la larga, no resulten monótonos a los residentes, por lo que intentamos elaborar una comida del gusto de todos, a pesar de las limitaciones derivadas de las restricciones médicas y de los propios gustos personales.

El servicio de cocina siempre ha mostrado total predisposición a realizar cambios en los menús para que tengan mayor aceptación general, siempre dentro de las pautas médicas. Como información, el primer lunes de cada mes se realiza una reunión a la que asiste el responsable de cocina, en la que se transmiten las sugerencias y gustos de los residentes y se modifican los menús de acuerdo a las mismas.

Por ello, nos ha resultado especialmente doloroso que esta queja del servicio la hayamos tenido que conocer a través de un medio de comunicación, con el agravante del cuestionamiento al que hemos sido sometidos los trabajadores.

Si los firmantes de la carta, como ellos dicen, «aceptaron de buen gusto que el Vergel fuera su casa», se nos antoja difícil de entender que, en su «casa», actúen de tal manera. Sabemos, porque así nos lo han transmitido, que el sentir de esas personas no refleja la opinión de los 170 que comen en el centro, y sabemos también que ni mucho menos somos perfectos, y un día puede salir un gazpacho salado o unos garbanzos duros, pero consideramos que para ser de la familia del Vergel, poca o ninguna consideración han tenido con nosotros.

Si la calidad de ciertos alimentos no es de su agrado, deberían haberlo notificado a las instancias pertinentes… tal vez les harían más caso que a nosotros. De momento, esperamos ansiosos y muy tranquilos esa evaluación del personal que se propone, así podremos transmitirles de primera mano los problemas que nos hacen ser menos efectivos en nuestro trabajo y que hemos reseñado en más de una ocasión.

(*) Firman este artículo también: Agustín Medina, Isabel Echandi, Imanol Auzmendi, Teo Goldaracena, Marijose Guruceaga, Luis Burdaspar, Miguel Morales y Angel Buldain.

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