Enric Vivanco Fontquerni | Barcelona

Sordo, ciego y mudo

Sartre, mencionaba que pensamos siempre contra nosotros mismos, un ejemplo clarividente fue Rousseau, que abandonó a sus hijos a la asistencia pública, y en cambio publicó una obra como el Emile, en donde mostraba su gran preocupación pedagógica por los pequeños. El político Borrell, parece transitar por el mismo camino, que alerta de la posibilidad de una confrontación en el Principat, puede estar tranquilo ya que por la otra parte jamás caerá en este deseo freudiano. La historia en Euskal Herria, durante los últimos decenios, una asignatura olvidada en el que se pueden extraer enseñanzas muy útiles para comprender el presente en el Principat. Los mercenarios actuando a su placer, introducción de drogas para destrozar a la juventud, suspensión de partidos políticos, prohibiciones de publicación de diarios, cierre de negocios privados, toda la información salía de la web oficial, en el que la discrepancia suponía apoyar a la maldad personificada, torturas reconocidas en Tribunales europeos, y en la España imperial, se van regalando medallas, por estas hazañas tan heroicas. El político Borrell, sordo ciego y mudo y por todo lo sucedido en anterioridad, que ha tenido tantas oportunidades de expresarse de estas pequeñas anécdotas sin importancia. De momento en Catalunya, los que arrancas lazos, cruces, símbolos de paz, que intentan prohibir a medios de comunicación, a chantajear a los profesores, porque a estos señoritos un tanto mal educados, no les gusta todo lo anterior, y el señor ministro, sordo, ciego, y mudo.

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