Enric Vivanco Fontquerni

Sugar Daddy

La información instantánea actual permite pensar de forma sincrónica, la dejadez del constructo europeo, que se vanagloria de sus valores fundamentales: dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho, respeto de los derechos humanos. No es necesario poner el dedo en las inmensas llagas del cuerpo comunitario, ya que su política es lo contrario de lo que predica. En el mismo corazón de la comunidad, los estudiantes de la Universidad Libre de Bruselas, han podido leer un anuncio publicitario a bordo de un camión, que informaba de cómo mejorar su situación financiera, practicando la prostitución, con un eslogan «Sugar Daddy». Este y no otro es el futuro para las próximas generaciones si se sigue con una política hipócrita que solo favorece a unos intereses económicos que destruyen el planeta con unas políticas consumistas, para no ralentizar los gastos inútiles, ya se sugiere como actividad profesional la prostitución. Qué sarcasmo con lo que hay que soportar en Catalunya con las madrasas, que manipulan a los bebés y adolescentes.

La Comunidad Europea cuyo núcleo interior se estructura de forma caciquil, revestida de una tela opaca que pretende ser democrática, ha creado una red clientelar que impide cualquier cambio, sino es por la pura evidencia, como la sabia decisión de Inglaterra de dejarlos plantados. Sus comportamientos en Grecia, y en Portugal, y sus actuaciones militares en cualquier rincón geográfico, han conseguido que en Europa se viva en un estado policial permanente. Esta Europa que se ha olvidado de la existencia de Catalunya, no moverá un dedo, al igual que su política criminal respecto a la de los refugiados. Los pánfilos que esperaban que esta Europa les protegería en sus derechos fundamentales, ya pueden ir esperando sentados. La principal urgencia política en Europa se resume en desmontar su oligarquía, que solo le interesa los beneficios de los fondos de inversión, señalando a la juventud que con una mochila y un billete de una compañía pirata, ya son libres. Las banderas de la CEE que inundaban en un principio a la masa en Catalunya, están desapareciendo ya que el peso de llevarlas, no reporta ningún beneficio.

Atentamente,

Enric Vivanco Fontquerni

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