«Egin» y dispersión, la misma lógica vengativa

Para gran parte de los medios de comunicación del Estado español, esos que jalearon la operación contra “Egin” y el procesamiento de su dirección y su consejo de administración, la salida de Jabier Salutregi de prisión no habrá sido una buena noticia; para muchos de ellos, ni siquiera noticia. Por el contrario, en Euskal Herria la puesta en libertad del director de “Egin” se percibió con alegría, aunque por otro lado, y en lo que a Salutregi concierne –ya que aún permanecen en prisión Karlos Trenor y Joxean Etxeberria–, también como la culminación de un descomunal atropello a la libertad de expresión, una flagrante e irreparable injusticia.

El primer recuerdo de Salutregi tras recuperar la libertad fue para quienes permanecen en prisión, manifestando el deseo de que este pueblo «deje de acudir a las cárceles». Sin embargo, al mismo tiempo se conocía la decisión de la Audiencia Nacional española de rechazar los recursos presentados por 20 presos vascos contra su alejamiento y dispersión. En su resolución, asegura que no se vulneran los derechos de comunicaciones, defensa y asesoramiento jurídico, asistencia médica, cultura o educación de los presos, lo que más bien parece una broma de mal gusto dada la profusión de ejemplos de vulneraciones en todos y cada uno de esos ámbitos. Y no solo de los derechos de los presos, sino también de los de sus familiares. Pero la Audiencia ni siquiera menciona a estos. En su lugar, da por buenas las medidas de excepción como muestra de «respeto a la dignidad de las víctimas», en una lógica vengativa que antepone a la ley, ya de por sí restrictiva de derechos.

De tan burda manera, la Audiencia Nacional deja la protección de los derechos de los presos vascos en manos del Gobierno de Madrid, el mismo que los vulnera sistemáticamente con una política penitenciaria que el propio tribunal reconoce de excepción. Una política acorde a sus intereses, que pasan por relegar la resolución del conflicto que la sociedad vasca demanda y con la que los presos vascos, como han demostrado, están comprometidos.

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