EITB: explicar decisiones y recordar misiones
Anunciada al gran público con apenas dos días de antelación y en vísperas de una huelga general, la dirección de EITB hizo efectiva la decisión de cerrar ETB3 y ETB4 el pasado 18 de marzo. La medida, que elimina el canal infantil en euskara, se comunicó al Consejo de Administración en febrero y lleva dos semanas en vigor, pero no ha sido todavía explicada con detalle y rigor. Numerosos colectivos criticaron ayer el cierre, e informaron de que la dirección les ha citado mañana para una reunión. Quizá entonces sea posible saber algo más.
Es difícil juzgar una decisión sin conocer sus motivos reales, pero las consecuencias que puede acarrear para la normalización del euskara merecen mayores explicaciones. Porque el fin de ETB3 deja sin dibujos animados a los numerosos hogares que no disponen de una televisión en la que pueda instalarse Makusi, la plataforma digital de contenido audiovisual infantil y juvenil en euskara. Así lo subrayaron los agentes reunidos ayer, que van desde Pantailak Euskaraz a Euskalgintzaren Kontseilua, pasando por Euskal Herriko Ikastolak y las representaciones sindicales de ELA, LAB y ESK en el ente. La dirección de EITB puede tratar de justificarse esgrimiendo las raquíticas audiencias obtenidas los últimos años por estos dos canales, pero no puede hacerlo sin asumir su parte de responsabilidad. Hay más razones para pedir explicaciones acerca de este nuevo paso, y tienen que ver con la multitud de marcas con las que EITB está intentando dar el salto a la digitalización. Es muy difícil discernir algo que se parezca a una estrategia sólida en el constante lanzamiento de nuevas marcas, canales y plataformas. Antes de dar por cerrado lo antiguo, conviene aclarar qué va a ser lo nuevo. Quizá la dirección lo sepa, pero como mínimo, falla a la hora de explicarlo.
EITB es una herramienta capital tanto para la construcción de país como para la normalización del euskara –una de sus misiones fundacionales–. Si no existiera habría que inventarla. Pero la multiplicidad de marcas, el sesgo partidista, la falta de estrategia lingüística clara y la ausencia de explicaciones lastran su prestigio a ojos de la sociedad vasca.