El origen de la violencia machista es el machismo

Un hombre se entregó el lunes en el cuartel de la Guardia Civil de Valtierra, después de que su mujer fuera hallada muerta en su domicilio de Arguedas. La encontró su tía con signos evidentes de violencia, según la información facilitada el lunes por la Policía Foral, encargada de la investigación. Una concentración denunció ayer en la localidad ribera en la que vivía la mujer –madre de una niña de ocho años– lo que a todas luces se presenta como la tercera muerte de una mujer por violencia machista en lo que va de año en Nafarroa. Son cinco si se toma en cuenta el conjunto del país.

En el caso de Saida El Yousif, nombre de la víctima, no han tardado en aparecer comentarios sobre su origen y el de su pareja, ambos marroquíes, un dato omnipresente y destacado en la mayoría de noticias sobre el crimen. Estos casos son un detector infalible de quienes tratan de instrumentalizar la violencia contra las mujeres en beneficio de un proyecto político xenófobo. La facilidad con la que el marco cambia de «los hombres matan» a «los extranjeros matan» delata el racismo que anida, a veces inconscientemente, en mentes e instituciones. Todo lo que desdibuje que la mató por ser él hombre y ella mujer, no por su cultura, distorsiona la realidad. 

Sentir algún tipo de alivio por el origen de los implicados es tan peligroso como estúpido, porque si algo caracteriza la violencia machista que sostiene el patriarcado es su naturaleza transversal. Se modula y se adapta a cada contexto, pero no hay lugar, clase social o cultura política libre de coacción patriarcal. Asumirlo es el primer paso para tratar de entender la función social que desempeña esta violencia estructural, algo necesario para entender un sistema complejo que tiene en los crímenes machistas su expresión más cruel y extrema, pero que tiene raíces mucho más profundas e inadvertidas. No se acaba con un iceberg rascando su punta. Al menos, no solo. Casos como el de Saida ponen encima de la mesa de forma trágica la necesidad de abordar de forma integral la violencia contra las mujeres y recuerdan el ingente trabajo que instituciones y sociedad tienen por delante para ponerle fin.

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