Embarrar el campo no puede dar réditos
El rechazo de la mayoría parlamentaria al texto pactado entre PSE y PP sobre la «deslegitimación de ETA» refleja principalmente un cierto hartazgo del PNV ante la actitud que mantienen esas dos formaciones en una materia que ambas han concebido como elemento propicio para generar ruido y polémicas estériles. Los jeltzales llevan buscando su complicidad desde que comenzó la legislatura, han cedido a sus pretensiones con la inclusión del tan manoseado «suelo ético» tanto en la ponencia del Parlamento como en el Plan de Paz y, sin embargo, no han logrado atar con ellos un compromiso respecto a ninguna de esas dos iniciativas. El último desaire lo protagonizó Rodolfo Ares, augurando el fracaso del plan de Lakua a pesar de que sus autores han incorporado las principales demandas de su partido.
Si PSE y PP tienen voluntad real de debatir sobre cuestiones como la que expusieron en la Cámara pero también sobre otras que inevitablemente van a ser propuestas por los demás grupos, tienen en la ponencia un espacio adecuado para hacerlo. Lo que no es de recibo es que intenten valerse de un tema tan sensible como es la consecución de la paz –todavía pendiente– y la convivencia en este país para obtener réditos partidistas o para solucionar sus respectivos problemas. Y es que la aportación de los grupos que dirigen Patxi López y Arantza Quiroga es nula, limitándose a criticar, cuando no obstaculizar, los pasos acometidos por otros.
Ocurre, sin embargo, que su estrategia de embarrar el campo hasta ahora les ha dado resultado. Tanto el Ejecutivo autonómico como el partido gobernante han mirado hacia la bancada unionista para sacar adelante sus proyectos, orillando conscientemente a Euskal Herria Bildu y otorgando de ese modo a la tercera y la cuarta fuerza parlamentaria una capacidad de condicionar la actividad política que no se corresponde con su peso real. El pleno de ayer, que ha estado precedido por declaraciones de portavoces jeltzales en el mismo sentido, da a entender que ese momento ha pasado, y una buena manera de demostrarlo sería la activación de la ponencia, que lleva demasiado tiempo en stand by. Entre otras cosas, porque sería difícil de entender que el PNV remita a sus socios a ese foro y que este permanezca cerrado.