Han interrogado por colaborar con ETA a un exmando de la Interpol

En un contexto político muy importante, crucial para este país y sus habitantes, cuando muchas instituciones y personas están implicadas en cerrar de manera ordenada una fase  histórica marcada por la violencia política y la conculcación de derechos, se suceden noticias que resultan absolutamente delirantes, absurdas, difíciles de comprender y asimilar. Tanto que, como con el titular elegido para esta nota editorial, la mera descripción de los hechos se está convirtiendo en la más dura de las denuncias, en una llamada inapelable a la cordura, en un ejercicio de responsabilidad. Una responsabilidad a la que, al parecer, dos grandes estados europeos como son el español y el francés, han renunciado.
Sin embargo, y esta es una de las cuestiones más interesantes de este momento, una gran parte de los representantes políticos vascos están mostrando cierta altura de miras. Empezando por el lehendakari Urkullu, a quien desde estas páginas se interpelaba hace una semana y que ha mostrado ante estos ataques una firmeza loable. Entre otros, los representantes de Ipar Euskal Herria también han demostrado ese mismo coraje y responsabilidad. Una de las virtudes de todo ello es que ponen freno a la mediocridad –o al menos la dejan en evidencia– de ciertos portavoces que corren serio peligro de hacer el ridículo al atenerse a guiones del pasado que no casan con la realidad actual. Otra virtud es que marcan la diferencia entre estas y esas otras sociedades.


En otro contexto estas situaciones podrían empujar a la risa, pero en este resultan graves, muy graves. Si la semana pasada la Audiencia Nacional española obligaba a los miembros de la Comisión Internacional de Verificación Ram Manikkalingam, Ronnie Kasrils y Chris Maccabe a presentarse en Madrid urgentemente para ser interrogados sobre el inventariado y el sellado de armas por parte de ETA, esta semana los magistrados franceses Laurence Le Vert y Christophe Teissier llamaban a declarar a comisaría a Brian Currin, Sylvia Casale, Pierre Hazan, Raymond Kendall y Alberto Spektorowski, miembros todos ellos del Grupo Internacional de Contacto y presentes en Euskal Herria para participar en el Foro de Baiona, un encuentro entre diferentes agentes políticos y sociales que busca medidas para implementar un proceso de paz.


En una carta abierta al Gobierno español el reverendo Harold Good, que participó en junto a Alec Reid en la verificación del decomiso de las armas del IRA, conminaba a Madrid a cambiar de postura. Lógicamente, se mostraba sorprendido por el interrogatorio a Maccabe y sus colegas, dada la labor por la paz realizada por el que fuera director de la Oficina del Gobierno Británico para Irlanda del Norte. En este contexto, el prestigio de Manikkalingam en estas labores y la trayectoria de Kasrils en su lucha contra el apartheid ya han sido recordadas. Que el libro de este último, en el que recoge sus andanzas en la lucha contra el Apartheid, se titule “Armado y peligroso”, mientras es interrogado por participar en un proceso de desarme, no deja de ser otra broma cósmica, por así decirlo. También lo son aquellas teorías conspirativas que pretenden desprestigiar de un plumazo a Lula da Silva, Bill Clinton, Jonathan Powell, Ram Manikkalingam, Raymond Kendall y Alberto Spektorowski, entre otros.


Y es que el delirio no parece tener fin, ni fronteras. Ayer Raymond Kendall mostró su enfado en Baiona, al decir que su interrogatorio había sido «humillante», que creía que le habían tomado por «gilipollas» y que la reacción del Gobierno francés era «ridícula». Poco más cabe añadir. Tan solo que pretender amedrentar con un interrogatorio al exjefe de la Interpol no parece una estrategia muy inteligente. Solo pueden retrasar lo ineludible.


Frente a estos desvaríos, el comunicado de ETA que ayer publicó NAIZ y que hoy recoge GARA muestra no solo una voluntad inequívoca por parte de esa organización de cumplir con los compromisos de desarme que devienen de su cese de la actividad armada, sino la confirmación de que lo que mostró el vídeo con los miembros de la CIV es el inicio de un proceso para dejar fuera de uso operativo todo su arsenal de manera verificable y con garantías de seguridad. Una vez más, ETA se dirige a la sociedad vasca y a la comunidad internacional.


En esta Nafarroa el delirio viene de serie
A estas alturas, cuando ni siquiera se sabe qué ocurrirá la semana entrante, sobre Nafarroa solo cabe hacer alguna que otra apreciación. La primera, que las elecciones debían haber sido hace ya tiempo, tanto por los escándalos de corrupción –entre los que hay que destacar una y otra vez el desfalco de la CAN– como porque este Gobierno ha llevado al herrialde a una quiebra de facto. También hay que recordar su actitud antidemocrática, pero eso no es nuevo. La segunda apreciación es que, si por la necedad propia o subalterna del PSN, que no entiende que excluyendo a Bildu no veta a unos parlamentarios sino a las decenas de miles de navarros que los votaron y los votarán, las elecciones no son ahora, lo serán dentro de un año. Porque, que se sepa, aun no existe prerrogativa por la que, por razones de estado, se puedan derogar unas elecciones indefinidamente. Lo realmente importante es garantizar el fin de una era marcada por el clientelismo, la corrupción y la exclusión de una parte importante de la ciudadanía. Hay mucho trabajo por hacer en este terreno y, como dice irónicamente Vicent Partal en su entrevista, los navarros deben seguir luchando porque, sean cuando sean, las elecciones serán un paso más, ni el final ni el principio de nada.

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