Hay recursos para paliar los efectos de la inflación
No todos pierden con el imparable incremento de los precios de la energía, que lleva meses empujando al alza la inflación. Según informó ayer Iberdrola, su beneficio neto hasta septiembre se disparó a los 5.816 millones de euros, lo que supone casi un 10% más de lo que ganó a septiembre del año pasado. La compañía apunta a unas ganancias récord para el cierre del ejercicio y comunicó ayer mismo a la CNMV que este año pagará un dividendo de 0,275 euros brutos por acción, un 8,7% más que el año pasado. En total, repartirá 1.835 millones de euros entre sus accionistas.
Iberdrola explicó que buena parte de los beneficios se deben a la venta de su negocio en México, y recordó su carácter multinacional, pero a nadie se le escapa que los resultados se dan dos semanas después de que el precio de la luz se disparara en el Estado español por encima de los 200 euros/MWh por primera vez desde 2022, una dinámica que trasciende las fronteras estatales y europeas. Para comprobar que los precios altos de la energía se dejan notar en la contabilidad de las compañías del sector, además del sentido común, también sirve mirar a otras empresas. Por ejemplo, Repsol presentará en breve sus resultados hasta septiembre, pero ya ha avanzado una importante mejora de la retribución a sus accionistas, a la vista de los beneficios obtenidos con el precio de los carburantes por las nubes.
Sin caer en la demagogia, porque los altos precios de la energía tienen mucho que ver ahora mismo con la geopolítica y la geología, es difícilmente refutable que el control de un bien de primera necesidad como la energía por parte de un oligopolio privado no hace sino dificultar las cosas. La ecuación es tan sencilla como darse cuenta de que, si la factura sube, sus beneficios también lo hacen, por mucho que el precio de la energía tenga diversas causas. En este contexto, es urgente poner límites a este oligopolio, reconstruir los debilitados recursos públicos en el sector y gravar sin miedo los beneficios extraordinarios de estas compañías para paliar las facturas que ahogan a buena parte de la ciudadanía.