Insausti ignora al pleno y prima el negocio inmobiliario

El Consejo de Administración de Donostiako Etxegintza, sociedad pública municipal que gestiona el suelo de la capital guipuzcoana, votó ayer sobre el futuro de dos parcelas en una zona conocida como el Infierno –ahora Zeruene–. Los 15 concejales que suman EH Bildu, PSE y Elkarrekin (de un total de 27), instaron a ceder estas dos parcelas al Gobierno de Lakua, para que este construyera viviendas públicas de alquiler asequible. El alcalde, Jon Insausti, del PNV, aseguró en primavera que «son las 27 concejalas y concejales quienes deciden sobre urbanismo en Donostia, no el Gobierno Vasco». Cabía esperar, por lo tanto, un acatamiento de la voluntad mayoritaria del pleno.

Pero no. El PNV tiene cuatro consejeros en Donostiako Etxegintza, EH Bildu y PSE tienen dos cada uno, y Elkarrekin y PP, uno cada uno. La derecha votó a favor de la constructora privada y la izquierda, a favor de la vivienda pública. Empate. Fue el propio alcalde el que hizo valer su voto de calidad para entregar las parcelas a Amenabar. De las 270 viviendas de alquiler asequible que el Departamento de Vivienda de Lakua estaba dispuesto a erigir, se pasará así a una parcela de 117 viviendas tasadas en propiedad y otra parcela de 119 viviendas sociales de alquiler. Según denunció la semana pasada la portavoz del PSE, Ane Oyarbide, esta operación implica un coste de cuatro millones para el Ayuntamiento, así como la pérdida de la titularidad de la parcela de las viviendas tasadas. En cambio, la cesión al Departamento no tenía coste alguno para la ciudad y se mantenía la titularidad pública de los terrenos.

No hay manera de justificar un atropello que es doble, porque, por un lado, Insausti ignora de forma antidemocrática lo demandado por una amplia mayoría del pleno y, por otro, prioriza la entrega de dos parcelas a la mayor constructora privada vasca sobre la posibilidad de ampliar el parque público de vivienda a coste cero. Solo el interés de clase y los tentáculos de unas redes clientelares –que en este caso son innegables– pueden explicar semejante despropósito. En cualquier caso, no está de más que el PNV aclare, por la vía de los hechos, cuáles son sus recetas ante la crisis de la vivienda.

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