Jorge Aldekoa, ¿qué necesidad había?

En calidad de ponente y en representación del Departamento de Seguridad del Gobierno de Lakua, a priori la presencia de Jorge Aldekoa en el curso «Verdad y reconocimiento para las víctimas de la tortura, tratos inhumanos y degradantes» podía indicar dos cosas. La primera, que el Gobierno de Urkullu se habría tomado en serio su discurso sobre el «suelo ético» y, por primera vez, en vez de establecer deberes al resto iba a hacer un ejercicio de autocrítica sincero por su responsabilidad en violaciones de derechos humanos. Esta había quedado atestiguada el mismo lunes, en el informe preliminar presentado por Paco Etxeberria y que mostraba un escenario de torturas truculento en el que, si bien en menor grado que otros cuerpos, la Ertzaintza tenía su triste e inapelable capítulo. La segunda hipotesis era que cuando se trata de su Policía los responsables del PNV pierden el norte moral, la mínima consciencia de los efectos que tienen sus actos y les puede la arrogancia. A posteriori, desgraciadamente, Aldekoa vino a confirmar que este era el escenario y que esto es todo lo que se puede esperar de este Ejecutivo y sus mandos policiales.

Llegados a este punto, ¿qué necesidad había de que hablase el responsable del operativo por el que murió Iñigo Cabacas? ¿Qué necesidad tenía él de hablar? Cuando estos cuadros de la Ertzaintza callan no es que otorgan, es que silencian, como ha ocurrido con la omertà en torno a la muerte de Cabacas, según denuncian los propios policías encausados. Cuando hablan, es casi peor. Su falta de empatía con las personas que han sufrido su violencia ilegítima no tiene límites; cuando el conflicto político se cruza en su camino la falta de rigor criminológico y profesionalidad que muestran es preocupante; en general, su falta de responsabilidad es indignante. No piensan en las víctimas porque en realidad se consideran víctimas a sí mismos, aunque sean ellos los que dieron las órdenes de disparar en Bilbo o los que torturaron en sus comisarías.

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