La honorabilidad de la banca en cuestión
Finalmente ha sido un tribunal europeo el encargado de impartir justicia en el conflicto abierto por el uso de cláusulas suelo en los contratos de hipotecas que hizo la banca del Estado español. El TJUE obliga a bancos y cajas a devolver todo el dinero cobrado de más a sus clientes por la aplicación de esta disposición. Según las asociaciones de consumidores habría unos 80.000 vascos afectados que recuperarán su dinero. Un alivio para miles de hipotecados aunque, como denunciaron las plataformas antidesahucios, para algunas personas llegará tarde porque ya han perdido su vivienda a consecuencia de las deudas que acumularon en parte también por la aplicación de esta cláusula abusiva.
La sentencia deja en evidencia, en primer lugar, al sistema bancario del Estado que no actúa de buena fe en su trato con la clientela. Ayer algunas voces ya advirtieron de que ahora pueden intentar ofrecer con urgencia nuevos pactos a los afectados para que renuncien a su dinero. En segundo lugar certifica que ni el Banco de España y ni el Ministerio de Economía cumplieron con la función de supervisión de la actividad de los bancos que les encomienda la ley. Por último, enmienda la plana al Tribunal Supremo español que dictaminó que sí eran cláusulas abusivas pero lo hizo de manera que los bancos no tuvieran que devolver el dinero cobrado de manera improcedente. Mención aparte merece el abogado general de la corte que defendió la denegación de la devolución por su amplitud; es decir, que se puede arruinar a miles de familias porque son pequeñas, pero no a un banco por su gran tamaño.
Para ser banquero se exige buena reputación y honorabilidad. Alfredo Sanz tuvo que dejar su trabajo en el Santander cuando fue condenado. Esta semana Christine Legarde ha sido condenada pero sin castigo para que no pierda su puesto al frente del FMI. Esta sentencia cuestiona la reputación y honorabilidad de todos los directivos de la banca y les descalifica para seguir con su trabajo.