Maroto saldrá malparado de su propia ocurrencia

Algunas declaraciones convenientemente aireadas han conducido a Javier Maroto a ser tenido por un verso suelto dentro del PP, pero lo cierto es que es ante todo un político populista que no pierde ocasión de bucear en los temas más farragosos para obtener réditos electorales. Eso sí, siempre al abrigo de su partido, al que tampoco le vienen mal este tipo de personajes para dulcificar un perfil colectivo demasiado desabrido. Sin embargo, su última ocurrencia podría acabar causándole más problemas que beneficios cuando resta un año para los comicios municipales y forales.

El alcalde de Gasteiz anunció el pasado fin de semana, a través de las redes sociales y sin consensuarlo con ningún grupo, que la estación de autobuses que se está construyendo en Lakua llevará el nombre de Adolfo Suárez. Probablemente no fue casualidad que el anuncio se produjera al día siguiente de que una comisión de investigación pidiera su dimisión, y la de Alfonso Alonso, por un contrato de alquiler «contrario al interés público» de unos locales en la calle San Antonio, pero si su objetivo era desviar la atención de un tema peliagudo que podría comprometer su carrera, la maniobra puede resultarle menos inocua de lo previsto.

Y es que al rechazo de toda la oposición se ha sumado la reacción fulminante de los vecinos de Gasteiz, que han respondido a la iniciativa del primer edil con una recogida de firmas para pedir que la nueva infraestructura lleve el nombre de 3 de Marzo, en homenaje a los cinco trabajadores muertos por la Policía en 1976. Pocas causas concitan en la capital arabarra una adhesión tan mayoritaria como el recuerdo de las víctimas de la masacre de Zaramaga, y Maroto sabe que, puestos a elegir, son muchos más quienes desearían que la estación recordara a los obreros ametrallados  en vez del expresidente que pilotó la reconversión del franquismo. Se empecine o recule, es previsible que salga malparado de un debate que, aunque le pese, ya está en la calle.

Recherche