O Estado español o democracia
El Govern catalán mostró mucho seny ayer al tildar la imputación a su president y otros dos cargos por la consulta del 9N de «anomalía democrática». Como son tantas las «anomalías» perpetradas por el Estado español que exige el riesgo de acabar relativizándolas, conviene acudir a comparaciones externas para darles su verdadera dimensión. Lo que pretende ahora Madrid es como si Londres hubiera inhabilitado a Alex Salmond por el referéndum escocés, al igual que lo que hizo con Arnaldo Otegi es como si hubiera encarcelado a Gerry Adams, o las detenciones de la semana pasada en Baigorri son equiparables a que Downing Street se hubiera empecinado en impedir el desarme del IRA (o Santos el de las FARC). La diferencia en la actitud política se traslada lógicamente al resultado: los conflictos que en otras partes del mundo se van resolviendo o encauzando, a Madrid se le dilatan eternamente o se le van pudriendo sin remisión.
Así ocurre con su patata caliente de Catalunya. La persecución del 9N servirá básicamente –al margen de para revalorizar a un Artur Mas al que había convertido en «enemigo público numero uno»– para lo mismo que sirvieron en su día el «cepillado» del Estatut o el veto a la consulta: que el independentismo siga creciendo y creciendo, llevándose por delante todos los diques. Lo sorprendente es que en Madrid haya todavía quien se sorprenda. Y es que la conclusión de cada «anomalía democrática» es la misma: si en el Estado español no cabe la democracia, la única solución para lograrla es marcharse, irse cuanto antes.
Esto lo sabe perfectamente el Govern, que incluso tiene una hoja de ruta para ello, y lo sabe también el Gobierno de Lakua, porque hace siete años también tuvo imputado a su entonces lehendakari, Juan José Ibarretxe, por buscar soluciones al conflicto hablando con la izquierda abertzale ilegalizada. Otra cosa es que Iñigo Urkullu lo disimule, insistiendo en vías estériles como proponer una imposible consulta consensuada. Estado español y democracia son hoy, lo han sido casi siempre, dos cosas incompatibles.