Reducir la dependencia del petróleo es un imperativo

Repsol, la empresa más contaminante de Euskal Herria en cuanto a gases de efecto invernadero se refiere, presentó ayer las cuentas de 2025, un ejercicio en el que obtuvo un resultado neto positivo de 1.899 millones de euros, un 8% más que el año anterior. La compañía petrolera ha pagado 1.800 millones en dividendos y recompras de acciones, mientras que su consejero delegado, Josu Jon Imaz, se ha subido el sueldo otro 17%, hasta llegar a los 4,75 millones de euros anuales.

Pese a las turbulencias globales y el bajo precio del petróleo, la apuesta fósil de EEUU, con un Donald Trump hiperactivo en la escena global, ha generado un escenario propicio para las grandes empresas extractoras. El alineamiento –sin fisuras ni vergüenzas– de Imaz con Trump en casos como el de Venezuela también da sus réditos. Tras rendir pleitesía al inquilino de la Casa Blanca, Repsol contempla ahora «el posible incremento de la producción en Venezuela», recordando que «el pasado viernes, la Administración estadounidense emitió nuevas licencias que permiten retomar operaciones de petróleo y gas». Porque pese al greenwashing con el que la empresa trata de reverdecer sus actividades, las cuentas presentadas ayer ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia no dejan margen para el engaño: las renovables reportaron a Repsol 53 millones de euros de un total de 2.568 millones de resultado neto ajustado. Un irrisorio 2,1%.

Con importante presencia en Euskal Herria, donde tiene una de sus mayores refinerías, Repsol es un ejemplo paradigmático de los peligros de la economía fósil. Es una multinacional que se debe a sus accionistas, no a ningún interés común, mucho menos medioambiental. Obtiene su beneficio a través de una materia prima que calienta el planeta y cuya extracción se concentra en unos pocos países, lo que propicia lógicas imperialistas entre las potencias que pugnan por su control. Restar poder y cuota de mercado a las grandes petroleras, reduciendo drásticamente el consumo fósil, es un imperativo para salvaguardar las condiciones de vida en el planeta y para defender la paz y la soberanía de los pueblos.

Recherche