Tarde, pero urgente

Las declaraciones y resoluciones judiciales que han comenzado a cuestionar los desahucios llegan tarde. Más tarde aún la reacción de PP y PSOE en el sentido de abordar una reforma legal para frenar los desahucios. Muy tarde para las miles de familias que han sido desahuciadas a consecuencia de una situación que no han provocado pero padecen brutalmente, quedando desamparados mientras que la usura causante de su drama cuenta con la protección de las leyes y los gobiernos. Cualquier iniciativa legal contra los desahucios, necesaria y urgente, llega insoportablemente tarde para Amaia Egaña, que esta mañana prefirió arrojarse desde el cuarto piso antes de que la comisión judicial la sacara de su casa, en Barakaldo, ante el verdadero vértigo de perderla.

La solidaridad creciente que los cada vez más numerosos casos de desahucio han provocado, la indignación popular, hoy mayor que ayer, han hecho reaccionar tímidamente a algunas instituciones. Según el dictamen de la abogada general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Juliane Kokott, la ley de desahucios vulnera la normativa europea, es una buena noticia porque apremia a los legisladores y al Ejecutivo a actuar, pero a la mujer que esta mañana fallecía cuando iban a desahuciarla, ya no le afecta.

Es preciso que continúe y aumente la presión social, demostrar que a los ciudadanos y ciudadanas sí les afecta ese drama diario y que no están dispuestos a permitir no solo que nadie se vea abocado a arrojarse desde una ventana, sino a que nadie tenga que abandonar su vivienda y a que  quienes ya la han perdido la recuperen. Para Amaia Egaña será tarde, pero urge no tener que preguntarse cuántos suicidios más serán precisos para detener semejante atropello.

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