Tsunami demócrata y marejada trumpista

La victoria demócrata en las elecciones de medio mandato, aunque esperada, ha superado las previsiones demoscópicas y las propias expectativas de un partido que entró en shock con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y que ahora controlará las dos cámaras del Congreso. Si bien el calificativo de histórico empieza a estar ajado de tanto usarlo, algunos resultados representan un hito en la trayectoria electoral de EEUU, y varios nombres propios –Abdul El-Sayed, Annie Andrews, James Talarico, Keisha Lance Bottoms...– ameritan a ser recordados durante mucho tiempo.

El triunfo azul ha sido apabullante, y aunque las razones que lo explican son varias, de la inflación y el coste de los carburantes a una política migratoria desalmada, pasando por la corrupción y las promesas incumplidas, se aprecia en general un voto de castigo a un presidente que planteó esta cita como un plebiscito. Es destacable, asimismo, que aun siendo muy mejorable el sistema electoral de EEUU, que adolece de sesgos raciales, de género y de clase, esta votación deja algunas lecciones gratificantes, como la constatación de que el dinero, que ha manado de forma mucho más abundante para los republicanos –que le pregunten a Elon Musk– no lo puede todo. 

Está por ver si estos comicios son algo más que un tsunami puntual, un voto de castigo a un mandatario esperpéntico, y representan un reflujo del trumpismo y también de las tendencias reaccionarias que este ha alimentado a nivel global. La victoria de Lula da Silva en Brasil es alentadora en este sentido, pero es pronto para decirlo. De momento, el estado de ánimo ha cambiado, y no es poco. También en el otro bando; el sistema presidencialista estadounidense le da aún algo de cancha al magnate neoyorquino, pero no tendrá ni de lejos el margen de actuación de los últimos años. Con todo, lo más preocupante para él es que se le ha caído la vitola de invencible que con poco rigor se había autoimpuesto. Esta derrota es sobre todo de Trump, cuya toxicidad es creciente y quién sabe si suficiente para que aquellos que le secundan, hasta ahora acríticamente, empiecen a poner distancia. Se prevén tiempos interesantes y marejada en el movimiento MAGA.

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