Un complicado reto en una gran perversidad
Las negociaciones entre el Gobierno griego y la Troika se encuentran en un momento crucial, si bien el acuerdo parece factible, a la luz de la propuesta de Atenas divulgada ayer en materia de pensiones e impuestos para cumplir las exigencias de los acreedores. Tiempo habrá de analizarla, sobre todo en relación a su incidencia en la población griega, toda vez que lo que ha sido presentado como «cesión» del Gobierno de Alexis Tsipras contiene elementos dispares, algunos de ellos tendentes, por ejemplo, a medidas fiscales más rígidas para las rentas altas.
El Gobierno de Grecia, en cualquier caso, afronta un más que difícil reto, de también difícil solución. La posibilidad de la salida del euro no parece tan viable como algunos pretenden, además de contar con gran oposición entre los griegos, también en el seno de Syriza –claro que también en las instituciones europeas–. El acuerdo que se vislumbra agudizará, ya ha comenzado a hacerlo, las contradicciones en el partido gobernante, lo que no es precisamente una gran preocupación para la Troika; al contrario, percibirá cualquier enfrentamiento en el partido de Tsipras y entre sus seguidores como un paso hacia el fin de un «molesto» proyecto que, de este modo, se apresurarían a presentar como una aventura fracasada.
Un reto complicado para quien intenta sacar a su país, es decir, a sus gentes, de una grave situación, y la misma perversidad que la provocó se lo impide. La perversidad que impone la necesidad de rescatar bancos para que no se hunda el sistema. Porque si el sistema se hunde, aseguraba, también lo hace la población cuya economía depende de aquel. Ciertamente, los bancos han sido rescatados y el sistema no se ha hundido, pero la economía de gran parte de la población, y no solo en Grecia, sí. Las medidas para salir de la crisis, resumidas en la receta de austeridad, entre otras, la están hundiendo. Y el «remedio» pasa por empobrecer aún más a quienes cada vez tienen menos. El remedio impuesto por los mercados, a quienes nadie vota pero a quienes los gobiernos y otras instituciones sirven.