Un fallo que despeja el camino a la tricolor

Tras dos aplazamientos, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) resolvió el martes que carece de jurisdicción para cuestionar la decisión de la Federación Internacional de Pelota de incorporar como miembro de pleno derecho a la Vasca. Se cierra así la vía judicial que pretendía dejar sin efecto una decisión que en la práctica ya era efectiva. Sin duda, una buena noticia para las y los pelotaris vascos, que podrán seguir compitiendo vistiendo la tricolor. En su valoración de la decisión del TAS, el presidente de la Federación Vasca, Joxemari Mitxelena, instó ayer a la Española a respetar el fallo y expresó su deseo de que «vuelva la normalidad en los despachos y no haya más procesos judiciales». Sería deseable que terminara esta querencia por judicializarlo todo, que no es sino un postrero intento de tratar de cambiar en los tribunales resoluciones adoptadas democráticamente (en este caso, por instituciones deportivas).

El dictamen del TAS es un paso que amplía el camino para que las federaciones de nuestro país puedan avanzar hacia la oficialidad, si así lo deciden sus miembros, sin vetos ni tutelas. De alguna manera, la resolución despeja la vía que la ley había habilitado para alcanzar la oficialidad en algunas disciplinas deportivas, y así la aspiración de muchos y muchas deportistas vascas de competir con los colores de la ikurriña empieza a hacerse realidad con sello oficial, aunque las limitaciones son también manifiestas. Porque las federaciones vascas son en realidad, ahora mismo, aquellas que agrupan a deportistas de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa y, por tanto, están aún muy lejos de representar al conjunto de Euskal Herria. 

A pesar de esas limitaciones, una veintena de federaciones ya ha solicitado formar parte de sus correspondientes federaciones internacionales. La negativa inicial que recibió, por ejemplo, la de pelota no ha impedido que finalmente haya logrado su inclusión oficial. No es un camino sencillo, y en algunos deportes resulta inimaginable ahora, pero la brecha ya está abierta. Como siempre, es cuestión de trabajo, empeño y voluntad de todos los implicados; y cada vez más, del empuje de las propias instancias federativas.

Recherche