Un proceder ilegal con fatales consecuencias
El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que anula el ERE impuesto en 2010 en la fábrica que Gamesa tiene en Altsasu. Un proceder que califica de «ilegal» y que además tuvo graves consecuencias al dejar a sus 150 trabajadores en la calle tras cerrar la factoría. El dictamen judicial llega cinco años después de que la firma eólica decidiera poner fin a la trayectoria de su filial en Sakana y al recorrido laboral de su plantilla, si bien tendrá ahora que reparar los fatales efectos que produjo. El tribunal establece que los 150 trabajadores deberán ser readmitidos –opción difícil, a no ser que Gamesa decida reabrir la planta de Altsasu–, de lo contrario, la plantilla tendrá derecho a la máxima indemnización.
Ante ello, es lógica la satisfacción de los empleados de Gamesa tras conocer la sentencia pues, además de obligar a la empresa a indemnizarlos, viene a reconocer su lucha por el futuro de la firma y de sus puestos de trabajo. No obstante, resultará ciertamente complicado recomponer el daño ocasionado en la economía de toda una comarca. El cierre de Gamesa supuso un duro varapalo para Sakana, golpeada también por el cierre de otros centros industriales durante la crisis. En muchos casos, el haber situado el centro de decisión lejos de Nafarroa priorizando los intereses de las grandes firmas propietarias ha dejado a las plantillas con las manos atadas a la hora de buscar una solución. Búsqueda en la que, por cierto, ni el anterior Ejecutivo navarro ni algunos sindicatos estuvieron demasiado involucrados. El resultado de esta inacción no ha sido otro que la desindustrialización y un elevado desempleo.
El reciente caso de Aernnova, que por el momento ha quedado paralizado tras la decisión de la empresa de retirar el ERE, demuestra que aún existen motivos de preocupación en torno a nuestra industria. Más concretamente, por las decisiones que se toman en torno a ella. El desarrollo de un sector fuerte requiere políticas audaces y comprometidas que garanticen no solo el futuro de la industria, sino también el bienestar del conjunto de la sociedad.