Una crisis alimentaria sobre una crisis política
Los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf enfrentan una emergencia alimentaria. Un reciente estudio de la Universidad de Londres –junto al Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), la OMS, Unicef, Acnur y la Media Luna Roja Saharaui– constata que en menores de cinco años, un grupo poblacional ya de por sí vulnerable, la anemia llega al 63,6%, y la malnutrición severa al 2,2%.
Estas cifras podrían empeorar drásticamente en las próximas semanas. Si no se produce una intervención urgente, pronto el PMA no podrá cubrir la canasta básica que cada mes entrega a cada refugiado, advierte en la entrevista a GARA el secretario general de la Media Luna Roja Saharaui. Este mismo junio, el organismo de la ONU no podrá costear un 15% de los productos y para agosto el déficit llegaría al 90%.
Varios factores han agravado la precaria situación alimentaria en los campamentos. Uno es el reinicio de la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario y el desplazamiento de población que vivía en las zonas liberadas, unos 45.000, a los campamentos debido a los ataques con drones. Se suman la inflación y la congelación de fondos destinados a organizaciones humanitarias por parte del Gobierno de Trump.
En el foro «Ecos de los platos vacíos» organizado por la ONG Mundubat, Yeyih Salek, de la Unión de Jóvenes Saharauis (UJSARIO), remarcó que la crisis humanitaria afecta especialmente a los jóvenes, «a su salud, educación y oportunidades de futuro». Habló desde «la mirada de una generación que nació en el exilio» y que solo conoce su tierra a través de «los relatos de nuestros padres y abuelos, pero mantiene la esperanza de volver algún día a su tierra, a un Sahara libre».
Los cerca de 173.600 refugiados que viven en Tinduf requieren de ayuda urgente, pero sobre todo de soluciones políticas, que son postergadas e, incluso negadas, en un enmarañado tablero de intereses geopolíticos, pisoteando el derecho a decidir y violando el derecho internacional. El hambre no es solo físico ni es de hoy, es también hambre de paz y de libertad hace muchas décadas, pura necesidad de respirar, y eso debería interpelar a todo el mundo.