Una cultura política a la altura de la nueva fase
El proceso de refundación de la izquierda abertzale sigue su curso con la publicación de las ponencias de Sortu, que enfila así la recta final hacia el congreso del 21 de enero. Se abre entre su base social un proceso de debate que, viendo la profunda lectura política y las sólidas bases ideológicas y organizativas que establece esta propuesta, puede ser verdaderamente fructífero, catártico en cierto sentido y un acontecimiento político de primer orden. Frente a tentaciones reformistas o puristas, sin ser del todo ajenas a presiones y equilibrios, las ponencias tienen la voluntad expresa de debatir todo abierta y democráticamente. Un cambio de estas dimensiones comienza por cambiar uno mismo, y en este ejercicio teórico se plantean instrumentos prácticos y experimentales para lograrlo. Dibujan así un proyecto potente y serio, revolucionario en sus objetivos y en su formulación.
Lógicamente, en esas ponencias cada uno encontrará puntos o apartados que le resulten discutibles o claramente erróneos. De eso se trata. Pero en su conjunto dejan claro que esto no es una revisión de línea, que no tiene carácter coyuntural o táctico. Son los planos y los compromisos necesarios para crear una nueva cultura política que retome lo mejor de la tradición de la izquierda abertzale, los elementos que han caracterizado a su capital humano y militante durante décadas, junto con una adaptación profunda al momento y a la realidad sociopolítica.
La nueva fase política abierta en Euskal Herria con el cambio de estrategia de la izquierda abertzale no puede ser un réplica de la anterior solo que sin lucha armada. Ni ese movimiento político ni el resto de agentes políticos y sociales se lo pueden permitir, porque esa perspectiva limitada y ventajista es insuficiente para la ciudadanía vasca, para los retos a los que se enfrenta el país. Euskal Herria necesita ventilación estratégica y acuerdos que establezcan metas comunes a medio y largo plazo. Todo el mundo debería hacer ese ejercicio teórico, y práctico.