Viejos y nuevos retos aguardan a Bachelet
Tal como estaba previsto, Michelle Bachelet regresará al Palacio de la Moneda tras vencer holgadamente a su rival, la derechista Evelyn Matthei, en las elecciones presidenciales de Chile. De esta forma, la candidata de Nueva Mayoría llevará por segunda vez las riendas del país sudamericano, y lo hará con importantes desafíos en cartera. Viejos retos pero también nuevos, que deberá acometer sin tardanza debido a la creciente desafección de la sociedad chilena respecto a su clase política, cuya última expresión ha sido la abstención habida en la segunda vuelta de los comicios.
El principal cometido de la nueva mandataria será revertir la enorme desigualdad existente en un país próspero en términos macroeconómicos pero donde el 1% de la población acumula más de un tercio de la riqueza, mientras el grueso de la clase trabajadora apenas llega a fin de mes. Una profunda brecha que parte del propio sistema educativo, profundamente elitista, que ningún gobierno ha cambiado en los últimos veinte años y que ha dado origen a un masivo levantamiento estudiantil que lleva dos años condicionando la vida social y política chilena. Son herencias de la dictadura, como lo es también una Constitución que la próxima jefa de Estado se ha comprometido a cambiar.
Pero junto a estos quehaceres, que son los mismos que le aguardaban la primera vez que fue elegida presidenta, hace siete años, Bachelet deberá acometer una tarea no menos laboriosa, como es devolver a esa mayoría de ciudadanos y ciudadanas que el domingo no acudieron a las urnas la confianza en una administración que les ha dado sobradas razones para no tenerla. Sobre todo a aquellos sectores obreros y estudiantiles que desde la calle han exigido cambios estructurales y que han sufrido la represión como única respuesta, en esta pasada legislatura y también en anteriores. Tendrá que responder, asimismo, del crédito que parte de esos sectores le han dado ahora en forma de apoyo e incluso engrosando las listas de su formación; sabe que no es un cheque en blanco, y deberá hacer valer esta segunda oportunidad para cambiar algo más que la fachada.