Sara Majarenas vivirá con su hija Izar en un centro de acogida

El juez de vigilancia penitenciaria ha decretado la concesión del segundo grado a Sara Majarenas y su traslado a la Fundación Padre Garralda (Madrid), un centro de acogida donde la presa vasca podrá estar con su pequeña, que hoy cumple tres años y se recupera después de ser apuñalada por su padre.

Naiz|Madrid|02/03/2017 16:14|9 comentarios
Izar
Sara Majarenas no volverá a casa pero podrá continuar con viviendo con su hija. (Gorka RUBIO / ARGAZKI PRESS)

El juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional española, José Luis Castro, ha decretado que la presa donostiarra pase a segundo grado y sea trasladada desde la cárcel de Picassent (Valencia) a la Fundación Padre Garralda - Horizontes Abiertos en Madrid, donde pueda permanecer junto a su hija Izar, según recogen Efe y Europa Press.

La pequeña Izar ha cumplido tres años este jueves, edad con la que los hijos e hijas de las presas tienen que separarse de sus madres y abandonar el centro penitenciario.

El juez aplica a Majarenas el «principio de flexibilización» del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, al considerar que la menor cumple la edad máxima para permanecer en prisión, lo que generaría separación en su madre.

Por ello, «a fin de dar contenido a dicho principio de flexibilidad debe tenerse en cuenta la acogida que ofrece la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, que actualmente tiene plazas vacantes para recibir a madres con hijos, clasificados en tercer grado», según recoge la agencia Efe.

Este caso viene marcado por el apuñalamiento que sufrió Izar hace mes y medio por parte de su padre. El juez argumenta que la permanencia en dicho centro permitirá a las dos recibir el «apoyo y afecto que necesitan para solventar las dificultades que pueden derivar de una separación contraria a la protección que todo menor, máxime en situaciones tan graves, extraordinarias y excepcionales como esta».

El auto recoge informes técnicos que argumentan que la separación de la menor de su madre podría poner en riesgo la incipiente recuperación de ambas, «máxime en un caso tan excepcional como el que nos ocupa en que la situación de vulnerabilidad de la pequeña viene provocado por la bestial agresión».

Condenada a casi catorce años de prisión por «pertenencia a ETA», Sara Majarenas cumplió hace más de dos años y medio las tres cuartas partes de la pena, por lo que según la ley cumple los requisitos para acceder a la libertad condicional.

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